Ya comienzan las consecuencias del evento climático que inició en junio y que van desde la reducción del número de barcos que pasan por el Canal de Panamá hasta una nevada en el desierto más árido del planeta, ubicado en Chile. Y no solo eso, pues el aumento de la temperatura en parte del océano Pacífico cambia las condiciones climáticas de todo el planeta. 

“El Niño ya entró a casa y ha subido la calefacción”. Con estas palabras, el secretario general de la ONU, António Guterres, anunció el inicio de un fenómeno que cambia la temperatura de todo el planeta a pesar de que inicia en una zona puntual del océano Pacífico. 

Y no se trata solo de su comienzo, sino de la fuerza con la que llega. El Niño de 2026 podría ser uno de los más calurosos de la historia. 

Para determinarlo, los científicos segmentan el Pacífico por zonas para estudiar cuánto sube la temperatura. Cuando hay una anomalía en la temperatura de la superficie del mar de más de 2ºC, se habla de que el Fenómeno de El Niño tendrá su máxima categoría al ser declarado “muy fuerte”, como le explicaron a France 24 Carlo Buontempo, director del Servicio de Cambio Climático de Copernicus; y Cristina Recalde, científica de Climate Prediction Center de NOAA. 

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Un chico se refresca con agua por las altas temperaturas.
Imagen de portada: Un chico se refresca con agua por las altas temperaturas. AP - Bilal Hussein

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En la historia, ese límite se ha superado antes con creces. Hasta ahora, El Niño más fuerte registrado ocurrió entre 2015 y 2016, cuando en la zona denominada Niño 3.4, la anomalía de temperatura alcanzó los 3ºC. Este número superó el récord anterior de 2,8 °C establecido en enero de 1983, según el Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio (ECMWF)

Hasta ahora, las previsiones de 2026 apuntan a una anomalía de más de 2,9ºC, según las previsiones de la Organización Mundial. Pero esta temperatura puede aumentar, pues el fenómeno apenas comenzó en junio de 2026 e irá hasta inicios del próximo año. Si se cumple la predicción, el Fenómeno de El Niño de esta temporada entraría en la categoría de eventos que “ocurren una vez cada siglo”, que es la denominación que ha dado la ciencia solo para tres fenómenos anteriores: El Niño de 1982/83, el de 1997/98 y el 2015/16. 

Si bien al fenómeno de El Niño de 2026 aún le faltan meses para estar en su pico más difícil, desde ya se sienten las consecuencias. El Canal de Panamá anunció que reducirá el tránsito de los buques desde septiembre porque la disminución de lluvias hacen bajar los niveles del río Chagres, que nutre a los lagos artificiales Gatún y Alajuela, que son los que hacen posible el paso trasatlántico. 

Además, Panamá declaró el Estado de Emergencia Nacional por el déficit de precipitaciones, a causa de El Niño. En ese mismo sentido, Honduras ya declaró alerta por sequía en un 80% del país y El Salvador emitió alerta roja en todo su territorio, alertando del riesgo que atraviesa particularmente la agricultura. 

El Niño también trae lluvias a ciertas partes de América Latina

El fenómeno de El Niño no solo provoca sequías, también contribuye a que haya torrenciales como ocurrió en Chile. Allí, las lluvias llevan más de un mes y empezaron en el norte. Luego, se expandieron al centro y al sur del país. En tota, ha habido inundaciones en 14 de las 16 regiones por una combinación de condiciones climáticas. De un lado, los sistemas frontales, que es cuando chocan dos masas de aire con diferentes temperaturas. De otro lado, se han registrado ríos atmosféricos, que transportan grandes masas de vapor. 

Y todo esto ha estado impulsado por El Niño, como ocurrió en 2015 y 2016, según le explicó a France 24 en Español Raúl Cordero, climatólogo y académico de la Universidad de Santiago

Santiago. “El evento en particular se debió a lo que se conoce como una baja segregada o núcleo frío en altura, que es un tipo de tormenta. Pero ese tipo de sistemas se dan de manera más frecuente en años de El Niño. Adicionalmente a eso, como todos sabemos, la atmósfera del planeta ha cambiado en los últimos años como consecuencia del calentamiento global”, señaló. 

Cordero apunta que durante El Niño de 2015/16, también hubo inundaciones en el centro y en el norte de Chile. Pero indica que, a diferencia de ahora, en esa ocasión murieron muchas más personas. “En este último evento las precipitaciones fueron comparables en intensidad, pero afortunadamente para Chile se aprendieron algunas lecciones que permitieron inversiones en infraestructuras que en la última década han permitido mejorar la resiliencia de las ciudades del norte de Chile que fueron afectadas en el 2015”, afirmó Cordero. 

Una imagen tomada con un dron muestra la nieve cubriendo el área alrededor del Cerro Armazones, ubicado en la Sierra Vicuña Mackenna de la Cordillera de la Costa de Chile, a unos 130 km (81 millas) al sureste de Antofagasta, luego de que un sistema frontal afectara la región, en Antofagasta, Chile, el 20 de agosto de 2026. Las nevadas son inusuales en esta parte del desierto de Atacama debido a sus condiciones hiperáridas.
Una imagen tomada con un dron muestra la nieve cubriendo el área alrededor del Cerro Armazones, ubicado en la Sierra Vicuña Mackenna de la Cordillera de la Costa de Chile, a unos 130 km (81 millas) al sureste de Antofagasta, luego de que un sistema frontal afectara la región, en Antofagasta, Chile, el 20 de agosto de 2026. Las nevadas son inusuales en esta parte del desierto de Atacama debido a sus condiciones hiperáridas. REUTERS - Cristian Rudolffi

Otra particularidad de 2026 es que el fenómeno de El Niño de esta ocasión contribuyó a que nevara en el desierto más árido del planeta: el Atacama. Aunque no es la primera vez que ocurre. “No es un desierto que está al nivel del mar, sino parte está en el altiplano que tiene una altura media de más de 2.500 metros de altura, con cumbres que superan los 5.000 metros de altura. Así que, en realidad, la nevada es más normal de lo que uno cree. Pero es verdad también que este año no solamente cayó nieve en las cumbres más altas o en buena parte del altiplano, sino incluso en zonas cercanas a la costa. Se trató de un evento singular”, precisó Cordero. 

Esta singularidad es, en parte, por el fenómeno de El Niño, que aunque lleva un par de meses ya va dejando sus consecuencias por toda la región.

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