Los estudiantes que llevan dos años protestando en las calles podrían derrotar en las urnas este domingo a Aleksandar Vučić, el hombre que lidera la política serbia desde hace una década alternándose en los cargos de primer ministro y presidente.
Primera modificación: 23/10/2026 - 12:04
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Este domingo, 25 de octubre, más de seis millones de serbios están llamados a las urnas. Unos comicios que fueron parte de los reclamos de una juventud serbia cansada de la corrupción que rodea a su país y a sus instituciones, y que llevaba dos años exigiendo responsabilidades por la muerte de 16 personas en el derrumbe de la estación de Novi Sad el 1° de noviembre de 2024.
Es la segunda vez en dos años que los serbios deberán elegir los 250 escaños que tiene el Parlamento del país balcánico. Dieciocho listas concurren en estos comicios, aunque la batalla política se concentra fundamentalmente en dos: la lista respaldada por Vučić y su partido, el Partido Progresista Serbio (SNS), Aleksandar Vučić – United Serbia; y la Student List – Students Win, la candidatura surgida del movimiento universitario. Entre ellas se sitúan varias fuerzas menores que podrían acabar siendo decisivas para formar gobierno.
Vučić dimitió de la presidencia a finales de septiembre para poder presentarse al cargo de primer ministro en estas elecciones legislativas anticipadas.
Estas son las quintas elecciones anticipadas que Serbia celebra en la última década.
Aleksandar Vučić, representante de una línea de derecha, domina la política de este país de los Balcanes desde hace más de una década. Vučić dimitió de la presidencia a finales de septiembre para poder presentarse al cargo de primer ministro en estas elecciones legislativas anticipadas. Lleva en el poder desde 2012: tras ejercer como viceprimer ministro entre 2012 y 2014, se convirtió en primer ministro entre 2014 y 2017. En 2017 fue elegido presidente de la República y revalidó el cargo en 2022, consolidando un modelo político en el que ha seguido concentrando el poder real del Ejecutivo y del partido gobernante. Este domingo y con el fin de mantenerse en el poder, Vučić vuelve a presentarse a Primer Ministro, eludiendo así la limitación de mandatos que establece la Constitución serbia.
Sin embargo, esta vez el líder serbio parece saber está perdiendo, al menos, la batalla narrativa, y ha basado su campaña en el reforzamiento de la identidad serbia, presentándose como garantía de estabilidad, crecimiento económico y defensa de los intereses nacionales en un contexto internacional convulso. Además, durante la campaña ha presentado la contienda como una elección entre la estabilidad y el caos.
Por parte, los estudiantes acuden a las urnas con una lista de 250 candidatos que integra a profesionales de todas las partes del país pero que no tiene ningún líder claro siguiendo, así, la línea del movimiento estudiantil del que surge. Su campaña ha puesto el foco en la lucha contra la corrupción, la transparencia y la independencia de las instituciones.
Por ahora, las encuestas sitúan a los estudiantes con un mínimo de ventaja, otorgándoles el 44,4% y a la lista de Vučić el 42,7%. Por eso las listas pequeñas como los socialistas de Ivica Dačić, la coalición de centroizquierda Plataforma por una Serbia europea, y las formaciones de las minorías nacionales pueden convertirse en actores decisivos.
Con todo esto, estás elecciones son vistas como las más importantes del país desde los noventa ya que podrían suponer el fin de la hegemon