
“Mi primer pilar que me motiva a estos espacios es mi abuela, porque veo la oportunidad que le quitaron para poder estudiar por ser una persona negra”, afirma Ana Yency Lemus, directora de la Fundación Afrodescendientes Salvadoreños (AFROOS).
La discriminación sufrida por su familia marcó el inicio de una trayectoria dedicada a la defensa de los derechos humanos y a la visibilización de la comunidad afrodescendiente en El Salvador.
Desde los 14 años, Ana Yency se involucró en organizaciones sociales. Su interés por las personas en situación de vulnerabilidad la llevó a especializarse como internacionalista y en formulación de proyectos, siempre enfocada en el servicio a las comunidades.
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“Desde siempre he trabajado por poblaciones vulnerables y me ha gustado poner toda mi profesión y todo lo que soy al servicio de las comunidades”, expresó en una entrevista con Infobae.

El proceso de autorreconocimiento fue determinante en su vida. En 2011 decidió identificarse como afrodescendiente, un paso que la impulsó a fundar, en 2019, Afrodescendientes Salvadoreños.
“Afro fue fundada antes de ser creada, porque ya en el 2011 veníamos trabajando sobre la fundación”, recordó. La organización surgió inicialmente como un espacio de encuentro y diálogo entre personas con raíces africanas, antes de consolidarse como una fundación que promueve proyectos de impacto nacional.
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El trabajo de AFROOS se estructura sobre tres indicadores para el autorreconocimiento: las características físicas, la genealogía y la pertenencia territorial. “Contamos con tres indicadores étnicos que ayudan a que una persona se pueda autorreconocer como una persona afrodescendiente”, explicó Ana Yency. Esta metodología ha permitido que más personas en El Salvador exploren su historia familiar y se reconozcan como parte de la comunidad afrodescendiente.

Uno de los logros más relevantes de la fundación ha sido la incidencia en el censo nacional, que hoy permite que las personas afrodescendientes sean reconocidas en las estadísticas oficiales. “Ese es un logro de Afros, poder haber incidido en el censo a nivel nacional”, aseguró. Además, la fundación ha impulsado iniciativas como la Escuela Afro Miguel Ángel Ibarra, la Casa Francisca dirigida a mujeres afrodescendientes y festivales que celebran la herencia cultural afro en distintas regiones del país.
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Ana Yency también ha representado a la comunidad en el Foro Permanente de Afrodescendientes de las Naciones Unidas y en la Secretaría General de la Organización Negra Centroamericana (ONECA), llevando la experiencia salvadoreña a escenarios internacionales y fortaleciendo la articulación regional.
Su trabajo la ha llevado a ser la primera mujer afrodescendiente de El Salvador en ser incluida en la prestigiosa lista de las 50 Mujeres Poderosas de Forbes Centroamérica.

El protagonismo de las mujeres afrodescendientes es visible en la labor de AFROOS. Según la directora, el 50% de quienes se reconocen como afrodescendientes en el país son mujeres. Su presencia se extiende a espacios de belleza, ciencia, literatura, moda y academia. “Hoy en día hay varias mujeres que están dentro de estos espacios del teatro. Es algo muy bueno porque impacta positivamente a otras mujeres”, destacó.
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A pesar de los avances, los prejuicios persisten. Ana Yency sostiene que ha recibido múltiples comentarios por su apariencia física “Por ejemplo, en mi caso con mi tez, las personas no asumen mi afrodescendencia porque me dicen: Es que eres muy clara. Las personas me quieren ver el cabello liso, no me quieren ver rizada porque no es el patrón que están acostumbrados a ver. Entonces ese es racismo, el que existe”, reflexionó Ana Yency.
La fundación continúa trabajando para crear espacios de autorreconocimiento y defensa de los derechos afrodescendientes en El Salvador.