J. F.
07/08/2026
Actualizado a las 11:53h.
Tras un día de playa o de sobreexposición solar sin la protección adecuada, es habitual recurrir al primer bote de crema calmante que se encuentra en la estantería. Sin embargo, los profesionales de la salud advierten de que este gesto tan extendido puede resultar insuficiente o incluso perjudicial cuando la lesión ya se ha producido a nivel celular.
La farmacéutica y divulgadora Sofía Ortega es rotunda al abordar las urgencias dermatológicas veraniegas: «Si te has quemado con el sol, el aftersun del supermercado no te va a salvar. Te estás reventando por dentro», advierte la experta, quien recomienda seguir un protocolo estricto de recuperación en lugar de confiar únicamente en productos cosméticos convencionales.
El error del hielo y la vaselina: empeorar la lesión dermatológica
Una de las prácticas más comunes tras sufrir una quemadura solar es recurrir al hielo directo o a cremas excesivamente oclusivas como la vaselina para calmar el ardor. La especialista alerta de que este tipo de remedios caseros «pueden agravar significativamente el daño en los tejidos».
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Al aplicar hielo directo sobre la piel dañada, se produce una vasoconstricción extrema de la microcirculación que reduce el flujo sanguíneo necesario para la reparación celular, empeorando la quemadura. Por su parte, la aplicación de vaselina o fórmulas densas actúa como una barrera que ocluye el calor residual dentro de la piel, impidiendo su disipación y destruyendo más tejido sano.
El protocolo farmacéutico contra las quemaduras
Para gestionar eficazmente una quemadura de primer grado o un eritema solar severo en casa, Sofía Ortega propone un protocolo dividido en tres fases complementarias:
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1.
Enfriamiento térmico progresivo, que debe realizarse inmediatamente al llegar a casa. Consiste en tomar una ducha de agua templada tirando a fría durante 15 minutos. Este proceso ayuda a bajar la temperatura cutánea de manera gradual sin provocar el choque térmico de la vasoconstricción
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2.
Abordaje sistémico e hidratación, dado que la quemadura genera una respuesta inflamatoria generalizada en el organismo, la experta recomienda actuar desde el interior: Antiinflamatorios orales (el uso de un ibuprofeno ayuda a frenar la síntesis de las moléculas responsables del dolor agudo y la inflamación) y reposición hídrica masiva, pues es imprescindible beber abundante agua, ya que así el organismo desvía plasma sanguíneo hacia la superficie cutánea para intentar reparar la piel, lo que puede derivar en deshidratación generalizada
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3.
Terapia tópica ligera. En lugar de cremas densas, la recomendación se centra en aplicar geles o sérums ligeros que contengan ácido hialurónico o pantenol. Estos principios activos facilitan la captación de agua en las capas epidermis y ayudan a construir el tejido nuevo sin atrapar el calor
Las ampollas: la barrera biológica que jamás debes romper
En aquellos casos en los que la sobreexposición provoca la aparición de ampollas, la consigna médica es tajante. «Si te sale una ampolla, no la toques: es tu escudo biológico contra infecciones», recalca Ortega. El líquido epidérmico que contiene la ampolla mantiene un entorno estéril que acelera la reepitelización natural y protege las capas profundas de la piel frente a bacterias externas.
Es importante destacar que este protocolo está destinado al tratamiento de eritemas y quemaduras solares leves de primer grado. Si la quemadura ocupa una superficie extensa del cuerpo, cursa con fiebre, mareos, ampollas de gran tamaño o afecta a niños pequeños, es imprescindible acudir a un centro de salud o servicio de urgencias para una valoración médica presencial.
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