(BUENOS AIRES).- “He tenido muchas cosas en la cabeza últimamente. Si hubiera hecho las cosas mejor, todo habría sido diferente”, dijo la cantante y actriz IU, y la frase resume el cierre agridulce del K-drama La corona perfecta, que se convirtió en la serie de habla no inglesa más vista en Disney+ y terminó envuelto en una ola de críticas por inexactitudes históricas.

La trama de este K-drama transcurre en una Corea distópica, moderna y actual, en la que la monarquía sigue gobernando el país dentro de un modelo constitucional pero manteniendo todos sus ritos ancestrales. La protagonista es Sung Hee-ju —segunda hija del dueño del gran chaebol Castle y directora de la división de productos de belleza—, quien por su origen plebeyo no logra ser aceptada en los círculos reales. Su ambición por trepar en el escalafón social la lleva a poner la mira en el Gran Príncipe I-an, el segundo hijo de la familia real, y a ofrecerle un matrimonio por conveniencia que les sirva a ambos para escapar de las presiones de sus entornos.

Esa pareja despareja es el corazón de una historia que la producción concibió como una distopía romántica pensada para el lucimiento de la gran estrella de la canción coreana, IU. Lee Ji-eun, nombre real de la artista, encarna a Hee-ju con una mezcla de gestos pizpiretos y elegancia que ya había mostrado en series como Hotel del Luna y Si la vida te da mandarinas. Para el papel del príncipe I-an eligieron al modelo y galán Byeon Woo-seok, famoso por interpretar a otro príncipe en Moonshine, cuyo aspecto impecable generó una química extraña pero adictiva con la protagonista.

El K-drama —escrito por Yoo Ji-won, dirigido por Park Joon-hwa y Bae Hee-young, y producido por MBC y Kakao Entertainment— tuvo 12 episodios de 70 minutos emitidos entre abril y mayo de 2026. Cerró con números sólidos: 14,1% de audiencia en la región capitalina, 13,8% a nivel nacional y un pico de 16,1% que lo dejó primero en la franja del sábado, según Nielsen Korea. Sin embargo, lo que debía ser un final consagratorio se topó con una controversia que fue escalando capítulo a capítulo.

El detonante principal llegó en el penúltimo episodio, cuando el Gran Príncipe Ian aparece en su coronación con un guryu myeollyugwan —una corona ceremonial de nueve hileras de cuentas asociada a reyes vasallos— en lugar del sibi myeollyugwan de doce hileras reservado a emperadores de naciones independientes. A eso se sumó que los cortesanos entonaron “Cheonse”, expresión vinculada a reyes tributarios de China, y no “Manse”, ligada a la soberanía imperial. Las críticas también apuntaron a una escena en la que el personaje de IU realiza una ceremonia del té con métodos chinos, en contradicción con el protocolo tradicional coreano.

Frente a la polémica, IU se quebró durante un evento de visualización el 16 de mayo en el CGV Yongsan I’Park Mall de Seúl, el mismo día de su cumpleaños 33. “Si los decepciono o muestro insuficiencia, es verdad que es mi culpa. No pongo excusas. Tomaré responsabilidad y haré mi mejor esfuerzo”, señaló ante sus seguidores Uaena, y después agregó: “Si me quedo corta, por favor critíquenme más, regáñenme y empújenme. Escucharé y trabajaré más duro para convertirme en una mejor persona”. Byeon Woo-seok también pidió disculpas en una carta de Instagram: “Me he dado cuenta una vez más de que, como actor, debo ir más allá de la mera interpretación y asumir la responsabilidad de comprender el mensaje y el contexto de la obra en la que participo”.

El equipo de producción emitió un comunicado formal: “Pedimos sinceras disculpas a los espectadores por las inexactitudes históricas y los problemas de construcción del universo en La corona perfecta. El equipo de producción no revisó a fondo cómo evolucionaron los protocolos de la era Joseon”. Además, anunciaron ajustes en audio y subtítulos para las reemisiones, el servicio de video a demanda y las plataformas de streaming donde todavía se puede ver el fenómeno del año.