
El Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc) suspendió el III Simulacro Nacional de Evacuación, previsto para el lunes 12 de octubre a las 10:00 a. m., después de que Panamá fuera sacudido por un terremoto de magnitud 7.5, uno de los más fuertes sentidos en el país en su historia reciente.
La decisión fue anunciada este sábado 10 de octubre, cuando los organismos de emergencia continuaban atendiendo las consecuencias del movimiento sísmico ocurrido el viernes. Las labores incluyen la evaluación de viviendas y edificios públicos, el traslado de ayuda humanitaria y la atención de comunidades afectadas por daños en carreteras y puentes.
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Mediante su comunicado oficial número cuatro, Sinaproc informó que también quedan suspendidas todas las actividades preparatorias del simulacro hasta nuevo aviso. La medida comprende a instituciones públicas y privadas, centros educativos, gobiernos locales y otras organizaciones que participarían en el ejercicio nacional.
La institución explicó que la prioridad es mantener los recursos disponibles para proteger a la población, continuar el monitoreo de la actividad sísmica y evaluar las afectaciones. Una nueva fecha para el simulacro será comunicada posteriormente a través de los canales oficiales de Protección Civil.

La suspensión ocurre en un contexto de especial preocupación, debido a que las réplicas del terremoto han continuado durante el sábado y numerosas familias permanecen fuera de sus viviendas por temor a nuevos movimientos. Las autoridades mantienen las inspecciones para determinar qué edificaciones pueden ser ocupadas de manera segura.
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A esta situación se suma un aviso de vigilancia por lluvias y tormentas eléctricas, emitido por el Instituto de Meteorología e Hidrología de Panamá (IMHPA). La advertencia está vigente desde las 11:00 a. m. del sábado 10 hasta la 1:00 p. m. del lunes 12 de octubre.
El aviso comprende la vertiente del Caribe, Chiriquí, el centro y sur de Veraguas, Herrera, Los Santos y Coclé, además de Panamá Oeste, Panamá, Darién y la comarca Emberá-Wounaan. Varias de estas regiones también figuran entre las más afectadas por el terremoto, lo que añade dificultades a las operaciones de asistencia.
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Para la tarde del sábado, el IMHPA pronosticó aguaceros acompañados de tormentas eléctricas en las regiones occidental y central, principalmente en sectores del Pacífico próximos a la cordillera Central y en las áreas montañosas de la península de Azuero.

El pronóstico advierte que el domingo 11 de octubre aumentará la inestabilidad atmosférica por la activación de la vaguada monzónica y la interacción de flujos de viento. Estas condiciones podrían producir lluvias generalizadas hasta las primeras horas del lunes, con mayor incidencia en el oriente del país.
Los acumulados previstos oscilan entre 120 y 200 milímetros de lluvia en parte de la vertiente del Caribe, Darién, el sur de Veraguas, las montañas de Azuero y las costas de Chiriquí. En sectores montañosos de Chiriquí y la comarca Ngäbe-Buglé podrían alcanzar entre 201 y 280 milímetros.
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El organismo meteorológico también advirtió que la saturación del suelo se encuentra entre el 65% y el 90% en sectores del occidente y centro del país. Esta condición aumenta la probabilidad de crecidas de ríos y deslizamientos de tierra, especialmente donde las precipitaciones sean persistentes.
La advertencia adquiere relevancia porque el terremoto ya ocasionó afectaciones en carreteras y puentes de varias provincias. Las lluvias podrían complicar el acceso a comunidades que requieren alimentos, agua, asistencia médica y evaluaciones de seguridad de sus infraestructuras.

El terremoto ocurrió el viernes 9 de octubre, alrededor de las 12:56 p. m., con epicentro próximo a Tonosí, en la península de Azuero. Su magnitud fue establecida en 7.5 por el Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá, mientras el Servicio Geológico de Estados Unidos lo situó en 7.7.
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Según el balance oficial divulgado este sábado, al menos 27 personas resultaron lesionadas, con heridas de leves a moderadas. Las autoridades no habían reportado fallecidos ni desaparecidos, aunque las evaluaciones continuaban en distintas regiones del territorio nacional.
El informe también identificó 426 viviendas con afectaciones, 419 centros educativos dañados y 21 instalaciones de salud comprometidas. A ello se suman nueve puentes con daños en las zonas afectadas, además de iglesias, edificios gubernamentales y otras estructuras que requieren inspecciones para determinar sus condiciones de seguridad.
El Gobierno declaró estado de emergencia y autorizó disponer de hasta $100 millones para atender las consecuencias del desastre. Los recursos permitirán financiar asistencia humanitaria y trabajos urgentes de recuperación, mientras las instituciones completan el levantamiento de los daños.
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En medio de estas operaciones, Sinaproc pidió evitar las áreas inundadas y los lugares propensos a deslizamientos, no refugiarse bajo árboles durante tormentas eléctricas y mantener despejados los desagües. También recomendó preparar una mochila de emergencia y seguir exclusivamente las indicaciones de las autoridades competentes.