(BUENOS AIRES).- La receta de mermelada casera de mandarinas permite preparar entre 600 y 700 gramos de una conserva hecha con fruta de temporada. La propuesta proviene de Kulinaria.recetas, de la influencer Agustina Liporace, que acumula millones de seguidores en todas las redes. El procedimiento suma un paso específico con las cáscaras para evitar que el resultado quede amargo.
La mermelada de mandarina suele generar dudas por el temor a que tenga un sabor demasiado amargo. El truco consiste en blanquear las cáscaras y retirarles la parte blanca interior antes de incorporarlas a la cocción. Así, la receta conserva el sabor y el color de la fruta, con cascaritas tiernas y dulces.
INGREDIENTES
10 mandarinas, jugosas y de buen tamaño.
Azúcar común, en una cantidad equivalente al volumen de jugo obtenido.
Las cáscaras de 8 mandarinas.
Agua para el hervor previo de las cáscaras.
El jugo se prepara exprimiendo las 10 mandarinas. Después, hay que medir con precisión el volumen obtenido, ya sea en una taza o en una jarra medidora. Esa misma medida será la cantidad de azúcar que se utilizará, por lo que conviene hacer este paso antes de agregar el endulzante.
Las cáscaras se colocan en una olla con agua y se hierven a fuego medio durante 10 minutos. Una vez retiradas, hay que dejarlas entibiar apenas y usar una cuchara para raspar la cara interna. El truco de la cuchara permite sacar toda la parte blanca, también llamada albedo, que es la responsable del sabor amargo.
Las cáscaras limpias se cortan en láminas bien finitas. En una olla limpia, se coloca el jugo de mandarina junto con el azúcar medido y se lleva la preparación a fuego bajo. Luego se incorporan las láminas y se revuelve de a ratos para integrar todo.
La cocción continúa a fuego suave y requiere atención constante. Hay que controlar que la preparación no se pegue en el fondo y que la espuma producida por el hervor no se rebalse. La receta no indica un tiempo total de cocción: el punto se comprueba directamente con una pequeña muestra.
La prueba consiste en poner una cucharadita de mermelada sobre un plato frío y pasar el dedo por el medio. Si la línea queda marcada y la preparación no vuelve a unirse de inmediato, está lista. La mermelada caliente se vuelca en frascos de vidrio limpios hasta el tope, se deja enfriar a temperatura ambiente y después se tapa y se lleva a la heladera para que tome consistencia.
Agustina Liporace recomienda lavar los frascos con agua hirviendo o con alcohol al 70% antes de envasar, para prolongar la vida útil en la heladera. Si preferís una textura más lisa, podés procesar la mitad de las cáscaras cocidas antes de sumarlas al jugo con azúcar. Tenés que probar esta receta casera de mandarinas.