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Cada año, de mayo a septiembre, los empleados de empresas y administraciones públicas de Japón, célebres por su conservadurismo, dejan a un lado los rígidos trajes oscuros para vestir de manera más informal, con camisetas, zapatillas deportivas y pantalones cortos. 

Una necesidad impuesta por las temperaturas extremadamente altas que tienen en jaque a buena parte del país y que ha dado lugar a la campaña Cool Biz.

Cada año, de mayo a septiembre, los empleados de empresas dejan a un lado los rígidos trajes oscuros 

Cada año, de mayo a septiembre, los empleados de empresas dejan a un lado los rígidos trajes oscuros AFP

La gobernadora de Tokio, Yuriko Koike, puso en marcha este plan en 2005, durante su etapa como ministra de Medio Ambiente, y el pasado mes de abril propuso extender la iniciativa también a la administración de la capital.

A pocos meses de su implantación, con la ciudad en máximas de 37 grados, han surgido las primeras polémicas entre quienes defienden a los que acuden al trabajo en pantalón corto por comodidad y quienes consideran que se trata de una política injusta para las mujeres, obligadas a llevar medias cuando visten falda.

En el mundo laboral japonés persisten las diferencias en la elección de la ropa

Algunas mujeres han descrito incluso la visión del vello como una forma de acoso, denominada en japonés con la palabra sunehara: la obligación de ver el vello de las piernas de los compañeros de trabajo.

La controversia nace también de la enorme desigualdad que todavía hoy existe en los entornos laborales de la ciudad, donde las mujeres siguen siendo juzgadas con dureza por su forma de vestir y ven limitada su elección de indumentaria. Sobre ellas pesa la presión de cubrirse las piernas con medias, aún muy habituales en Japón, o con faldas largas.

Una necesidad dictada por las condiciones meteorológicas y por las políticas medioambientales

La implantación del Cool Biz en el principal centro político y económico de Japón responde a la voluntad de crear un entorno laboral más llevadero: convencer a los millones de oficinistas del país de que vistan de forma más informal en verano, reducir el uso del aire acondicionado y ahorrar energía.

El verano pasado fue el más caluroso desde que hay registros, con temperaturas unos cuatro grados por encima de la media histórica. La Agencia Meteorológica de Japón ha introducido este año un nuevo término para las jornadas asfixiantes que superan los 40 grados: kokushobi, es decir, días de “calor cruel”.

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El pasado miércoles, más de 450 personas recibieron atención hospitalaria en Tokio por problemas relacionados con el calor, la cifra más alta desde que comenzaron los registros hace 16 años. El dato se hizo público mientras Japón sufría una ola de calor que ha dejado al menos 14 muertos en la última semana.

Por ahora, la polémica no da señales de remitir, y hay incluso quien ve la depilación como una solución a lo que es, en la práctica, un debate abierto. El calor no afloja y “obliga” a los trabajadores japoneses a renunciar a la tradicional chaqueta, la corbata y el pantalón largo.