Luego de realizar dos recientes inspecciones al delfinario Dolphin Connection Cancún –antes Dolphinaris Cancún–, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) descartó la posibilidad de trasladar, por ahora, a nueve delfines ahí alojados a otro recinto, debido a su edad y condición de salud, condición que los pondría en mayor riesgo.

De acuerdo con la dependencia federal, la prioridad es garantizar el mayor bienestar posible de los ejemplares, mejorar las condiciones ambientales del espacio en el que permanecen –clausurado desde octubre del 2025– y determinar, de manera individual, si existen condiciones para trasladarlos a otro sitio, lo cual no es factible actualmente.

El tema ha vuelto a posicionarse a partir de la difusión de imágenes por parte de la organización Veeleaf, que ha documentado el estado que guardan los ejemplares asegurados por la Profepa.

La agrupación ha cuestionado el estado del agua, la cloración para mantenerla limpia y los efectos que ello hubiera podido tener en los delfines.

La Procuraduría realizó dos visitas de verificación el pasado 11 y 12 de agosto, para constatar el cumplimiento de las medidas impuestas como parte de la clausura del lugar.

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La autoridad plantea evaluar caso por caso y con participación de especialistas cuáles de los delfines podrían realizar el cambio y en qué plazo.

La Procuraduría realizó dos visitas de verificación el pasado 11 y 12 de agosto, para constatar el cumplimiento de las medidas impuestas como parte de la clausura del lugar.

La dependencia informó que la situación del delfinario –localizado en la zona de Punta Nizuc, dentro del parque acuático Ventura Park, también cerrado al público– “ha mejorado”.

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La Procuraduría realizó dos visitas de verificación el pasado 11 y 12 de agosto, para constatar el cumplimiento de las medidas impuestas como parte de la clausura del lugar.. | Foto: Especial.

La Procuraduría realizó dos visitas de verificación el pasado 11 y 12 de agosto, para constatar el cumplimiento de las medidas impuestas como parte de la clausura del lugar.. | Foto: Especial.

Sostiene que se han cumplido las medidas ordenadas en materia de limpieza de estanques para evitar la proliferación de algas y la presencia de microorganismos que aumenten el daño que padecen los ejemplares y que la calidad del agua cumple con la normatividad.

Sobre la salud de Apolo, Flex, Diego, Mincho, Oceanía, Solei, Solomon, Saty y Squalo, los nueve delfines de la especie Tursiops aduncus que se encuentran en el recinto, operado por Dolphin Discovery, que luego cambió su nombre a Dolphinaris y que ahora es Dolphin Connection Cancún, la Profepa indicó que es de “pronóstico reservado”, pues padecen enfermedades graves y son de avanzada edad.

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Por ejemplo, Apolo y Flex presentan inflamación de la córnea derecha; Diego tiene inflamación corneal en ambos ojos, pérdida parcial de la aleta caudal y una abrasión dental crónica grave; mientras que Mincho presenta afectaciones en la cavidad oral derivadas de un carcinoma que compromete aproximadamente 70 por ciento de su lengua.

Oceanía presenta inflamación crónica de las córneas y ulceraciones en la lengua; Satu tiene inflamación crónica de las córneas, una úlcera lingual y abrasión dental grave; y Squalo presenta inflamación crónica de las córneas, desgaste dental y erosiones multifocales.

Solei tiene opacidad en ambos ojos, además de ulceración y abrasión en la lengua, mientras que Solomon presenta inflamación de las córneas, ulceración en la lengua, lesiones cercanas al ojo izquierdo y desgaste dental.

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Los 9 delfines padecen enfermedades graves y son de avanzada edad. | Foto: Especial.

Los 9 delfines padecen enfermedades graves y son de avanzada edad. | Foto: Especial.

El documento establece que Mincho, Solei y Oceanía se encuentran en una situación de salud “muy crítica”.

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En el caso de Mincho, la dependencia precisa que no existen actualmente protocolos autorizados o probados para tratar el cáncer en mamíferos marinos en cautiverio, por lo que se mantiene un seguimiento médico-veterinario permanente.

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La Procuraduría precisó que recibe y evalúa –diariamente– la información sobre la atención que se da a los ejemplares.

“Los ejemplares diariamente llevan a cabo sesiones de enriquecimiento ambiental, rutinas de manejo y entrenamiento con personal responsable, orientadas a proporcionar estimulación física y desarrollo cognitivo, con el fin de que se puedan adaptar a nuevas condiciones.

“Asimismo, se mantiene la supervisión de la alimentación proporcionada a cada ejemplar. La estabilización de los ejemplares es un proceso gradual y complejo, cuya evolución dependerá de la condición de cada animal, de la naturaleza de sus padecimientos, de su respuesta a las medidas médico-veterinarias y de manejo implementadas”, detalló la Procuraduría.

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Además, aclaró que los ejemplares corresponden a una especie que no tiene presencia natural en los mares mexicanos, “por lo que cualquier eventual traslado deberá analizarse cuidadosamente”.

Los ejemplares corresponden a una especie que no tiene presencia natural en los mares mexicanos. | Foto: Especial.

Los ejemplares corresponden a una especie que no tiene presencia natural en los mares mexicanos. | Foto: Especial.

En ese sentido, mencionó que la opinión médica externa solicitada por la Procuraduría, recibida el pasado 14 de mayo, incluyó observaciones sobre aspectos conductuales, atención médica y alimentación y concluyó que, dadas las condiciones médicas descritas, “no es conveniente realizar por ahora el traslado”, lo cual se mantiene hasta ahora.

Como antecedente, el delfinario fue objeto de varias inspecciones entre el 2024 y el 2025, hasta que fue clausurado en octubre de ese año.

La Procuraduría le impuso diversas medidas de cumplimiento obligatorio para garantizar la atención y monitoreo de los ejemplares.

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En aquel momento, la autoridad ambiental encontró una elevada mortalidad en el delfinario, en donde 16 delfines habían muerto entre junio de 2018 y agosto de 2025.

También se detectaron afectaciones oculares y la presencia de agentes patógenos con potencial zoonótico, entre ellos Escherichia coli y Salmonella spp., tanto en animales muertos como vivos.

En julio de 2025, la Procuraduría solicitó documentación adicional, estudios médicos y la realización, en presencia de inspectores federales, de muestreos de agua y pruebas de salud a los nueve ejemplares que quedaban.

Los resultados determinaron que tres de ellos presentaban una condición muy delicada debido a su avanzada edad y padecimientos crónicos, mientras que los otros seis también tenían alteraciones y enfermedades que requieren atención.

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A partir del análisis de la información y bajo el principio precautorio, la Profepa clausuró el delfinario y aseguró a los ejemplares.

De acuerdo con la dependencia federal, desde octubre de 2025 ninguno de los nueve delfines ha muerto, a diferencia de lo ocurrido durante los años anteriores.

Las medidas impuestas por la Profepa se concentran en tres áreas: atención médica, bioseguridad y calidad del agua.

En materia médica se establecieron exámenes físicos completos, toma de muestras y pruebas clínicas, que inicialmente se realizaban diariamente y ahora se efectúan mensualmente.

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También se exige un resumen médico semanal de cada ejemplar y aislamiento cuando se detecta la presencia de bacterias u hongos.

Las medidas de bioseguridad incluyen protocolos de higiene para el personal que tiene contacto con los delfines, separación de trabajadores que atienden animales enfermos respecto del resto de la población y limpieza antes y después de trabajar con los ejemplares.

En cuanto al agua, se estableció la medición diaria del oxígeno disuelto, mecanismos de aireación cuando se encuentre por debajo de los niveles recomendados, evaluación de la circulación y del sistema de soporte de vida, revisión de bombas y equipos, muestreos semanales de coliformes y mediciones diarias de temperatura, pH y salinidad.

Además, se ordenó la instalación de estructuras de sombra y la limpieza diaria de los estanques para retirar desechos orgánicos, heces y restos de alimento.

La procuradora Mariana Boy Tamborrell –citada en el informe– señaló que la intención es que, eventualmente, los ejemplares que puedan hacerlo sean trasladados a un corral semiabierto en el mar, pero condicionó esa decisión a que el movimiento no represente un riesgo para su vida.

La autoridad plantea evaluar caso por caso y con participación de especialistas cuáles de los delfines podrían realizar el cambio y en qué plazo.

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