La Casa Blanca ha recibido en las últimas horas el visto bueno del Tribunal Supremo para el salón de baile de 400 millones de dólares con el que Donald Trump ha querido sustituir la tradicional ala este de la residencia presidencial de Estados Unidos.
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Aunque el presidente anunció el sábado el coste total del proyecto, quien lo supervisa directamente, el director de la White House Management and Administration, Joshua Fisher, ofreció todos los detalles según informa la cadena estadounidense CBS. (fuente en italiano)
Entre ellos figura que el columnado del nuevo salón de baile será esculpido "por algunos de los artistas más grandes del mundo".
Aún no se sabe quiénes son, pero se encuentran en Italia, adonde se ha enviado piedra caliza de "altísima calidad" extraída en el estado estadounidense de Indiana, según una declaración de Fisher citada por la cadena.
La nueva sala de baile de Trump, con columnas italianas
El proyecto es faraónico, como se desprende de la documentación que las autoridades estadounidenses han remitido al Tribunal Supremo, después de la petición de paralizar las obras presentada por el National Trust for Historic Preservation in the United States.
La estructura de más de 8.000 metros cuadrados está concebida para ser, sobre el papel, más grande que el edificio principal de la Casa Blanca y para alojar hasta 1.000 personas.
En la obra trabajan unos 200 operarios y está previsto el uso de toneladas de acero y cemento además, naturalmente, de mármol y oro, la seña de identidad del Trump constructor (ya trasladados al Despacho Oval, como se ve a la espalda del presidente en sus ruedas de prensa).
La Casa Blanca ha asegurado que la financiación de la obra es íntegramente privada (unos 355 millones de dólares del presupuesto previsto ya se han obtenido), para una megaobra de más de 20 metros de altura que el ex empresario de la construcción ha decidido completar a tiempo para el final de su segundo mandato presidencial.
La fachada estará "prácticamente terminada" antes de abril de 2028, según Fisher, y ahí entran en juego los canteros en Italia. ¿Quiénes son y dónde trabajarán?
La larga historia del mármol y de los artistas italianos en las obras públicas de Estados Unidos
La nueva y enorme sala de baile incluirá refugios antiaéreos, instalaciones médicas, salas para reuniones de máxima confidencialidad, una pista de aterrizaje en la azotea para drones y helicópteros, techos a prueba de drones y ventanas blindadas, ha indicado la Casa Blanca.
Todo ello quedará detrás del columnado corintio, que evocará el del Tribunal Supremo, situado a poca distancia, y sobre todo el del Capitolio de Washington, para el que el presidente Thomas Jefferson mandó llamar en 1815 a artesanos desde Italia para esculpir los capiteles, finalmente realizados por Giovanni Andrei en la ciudad del mármol por excelencia, Carrara.
En esta ocasión aún no se han hecho públicos oficialmente los nombres de las empresas implicadas, pero cabe hacer algunas conjeturas.
La Commission of Fine Arts aprobó en febrero un proyecto con ocho grandes columnas en el pórtico principal de la antigua East Wing y las declaraciones más recientes indican claramente que la piedra no será italiana, pero la mano de obra sí.
La memoria remite al artista del mármol blanco por excelencia, Miguel Ángel, que residió largos periodos en la ciudad toscana para supervisar la extracción de bloques de mármol blanco en las canteras de los Alpes Apuanos y escoger personalmente los necesarios para sus obras maestras.
Desde Carrara ya han llegado decoraciones para Trump y para un salón de baile, las que el actual presidente estadounidense mandó realizar para el Trump International Hotel en 2010, algunos años antes de entrar en política.
MTStone Carrara S.r.l afirma de hecho haber realizado 150 m² de paneles de ónice blanco, un trabajo presentado con gran relieve en la página web de la empresa, (fuente en italiano) aunque la compañía no se dedique directamente a la escultura.
Un poco de historia estadounidense más reciente apunta así a una posible alternativa, Pietrasanta, una localidad situada a 20 kilómetros al sur de Carrara, que también cuenta con un precedente de obra pública en Estados Unidos.
En 2008 el escultor local Giancarlo Buratti creó las esculturas para la capilla del Thomas Aquinas College (fuente en italiano) en California.