Minutos después de que la nueva portavoz de la Casa Blanca, Katie Zacharia, terminara su primera comparecencia de prensa el lunes pasado, internet se llenó de menciones a Anthony Scaramucci. En 2017, Donald Trump lo escogió como director de comunicaciones, pero duró apenas 10 días en el cargo después de una cadena de errores inexplicables, incluyendo una entrevista en la que arremetió contra miembros del Gobierno pensando que sería off the record. Desde entonces, el propio Scaramucci, convertido en un crítico furibundo de Trump, ha convertido en un chiste recurrente el comparar a cargos nominados con su corto mandato. Y tras el desastroso inicio de Zacharia, dubitativa, muy nerviosa, leyendo balbuceante de un papel, confundiendo al presidente con su marido, y cortando tras unos pocos minutos, las apuestas online apuntaban a que la comentarista podría batir el récord de permanencia.

Desde entonces, todo ha ido a peor. Los medios han buceado en sus credenciales y encontrado que lleva 15 años presentándose como abogada, sin serlo. Estudió derecho, se graduó, pero nunca pasó el examen. Igualmente, hay decenas y decenas de comentarios radicales en sus redes sociales. El problema no es tanto su CV, sino que ha dejado expuesto al presidente, que salió a defenderla de las críticas, pensando que ella era en realidad abogada.

Su pésimo debut, en una semana en la que los periódicos están llenos de historias sobre división en la administración, peleas entre altos cargos, ceses de embajadoras e incluso la especulación por la posible dimisión o cese de la jefa de gabinete, Susie WIllies, ha sido la puntilla. "Quizás esto no sea para ella", ha dicho el presidente Trump este viernes antes de subirse a un helicóptero, sugiriendo que ya le han buscado un nuevo trabajo en la administración que no tenga esa exposición.

"Nos gusta mucho, ha hecho una labor fantástica... Katie ha sido tratada muy mal por los medios. Muy, muy mal. Muy injusto. Le pregunté: '¿Esto es para ti?'. Y es una buena persona. Voy a dejar que ella tome esa decisión. Sean Hannity fue un poco duro. Katie ha empezado mal, las noticias han sido muy desagradables con ella. Le dije, 'Sinceramente, si yo fuera tú, lo reconsideraría'", ha dicho Trump. Negando que se trate de un despido y apuntando a que hablará con ella cuando vuelva del viaje, pero sonando bastante convencido. edios como The New York Times la dan ya por cesada.

"Le dije a Katie que, en mi opinión, los medios la trataron de manera muy injusta. Llamémoslo noticias falsas. Le dije: 'Katie, ¿necesitas esto? No creo que lo necesites'. Estamos hablando de hacer algo. Quiero que tenga una buena vida. Los medios la están maltratando", ha añadido.

Un mal debut, un historia peor aún

Tener nervios el primer día de trabajo es comprensible. El problema es que la portavoz tiene un historial más que controvertido, especialmente en sus redes sociales, donde ha atacado una y otra vez a los enemigos de Trump, y donde incluso ha criticado a la administración por ser demasiado blanda en cuestiones migratorias o por el caso Epstein. "Los elitistas izquierdistas radicales de Hollywood son enfermos pederastas caníbales. Haced que cambie de idea", escribió en el pasado. Junto a muchas referencias al llamado Pizzagate, otra teoría disparatada según la cual altos cargos demócratas, entre ellos Hillary Clinton y su jefe campaña, John Podeasta, dirigían una red de abuso sexual infantil desde el sótano de una pizzería de Washington, Comet Ping Pong. Ese sótano no existe pero un hombre acabó acudiendo para intentar rescatar a niños y abrió fuego con un fusil de asalto. "La Fox debería hacer un reportaje sobre lo pederasta que es Podesta", escribió en 2022 difundiendo un mensaje del conservador Andrew Breibart.

Este jueves, y en medio de críticas, burlas globales y apuestas sobre cuánto iba a durar en el cargo, Zacharia ha acudido al canal de Jack Posobiec, otro conocido activista e influencer MAGA, que fue precisamente uno de los mayores amplificadores de esa peligrosa teoría del Pizzagate hace una década. Y lo ha hecho para defenderse de los comentarios sobre sus capacidades, pero especialmente para intentar zanjar una polémica muy del gusto de Washington: sus credenciales.

En los últimos años, Zacharia se ha presentado y se ha dejado una y otra vez presentar como abogada. Unas 20 veces en los últimos meses sólo en apariciones en la Cadena Fox y decenas más en podcasts. El propio presidente Trump se refirió a ella así, como abogada. El problema es que en EEUU para ser abogado hay que superar un examen estatal al terminar la carrera, conocido como BAR, y ella nunca lo hizo. Eso no impidió que use términos ambiguos en su CV o en LinkedIn, donde se ha presentado como "general counsel", que puede traducirse como consejera general, pero que en el mundo empresarial anglosajón hace referencia específicamente al responsable jurídico.

Esta semana, cuando empezaron las dudas sobre si era abogada, la prensa le preguntó al propio Trump, en el jardín de la Casa Blanca, cuándo había superado ese examen su elegida. Él, le pasó la palabra a Zacharia, que estaba a unos metros, y ella respondió que más o menos cuando se fue a China. No dijo que lo hubiera hecho en China, como entendió o quiso entender mucha gente. Sino que más o menos había sido en aquella época.

Tras varios días de indagaciones, WSJ ha averiguado que la portavoz hizo el examen en 2011 en California, antes de irse efectivamente a trabajar con un bufete de abogados chino en Pekín. Pero suspendió. En el programa de Posobiec, Zacharia le ha querido quitar hierro a la cuestión diciendo que ella hizo el examen pero que estaba distraída y tenía muchas cosas en la cabeza, porque se acababa de prometer, y que nunca le preocupó el resultado "porque total, sabía que no iba a necesitarlo en China", aseguró. Después, en Fox News, el presentador Sean Hannity le preguntó: "Usted se presentó al examen de abogacía, pero no aprobó el examen de abogacía, ¿correcto?". "Sí", respondió ella.

Según ha explicado, una vez un presidente de la Universidad Pepperdine, donde estudió, le había dicho que podía identificarse como abogada en la televisión. "Consulté durante mucho tiempo a muchas personas en el campo y me dijeron que era absolutamente aceptable llamarse abogada", ha dicho en la entrevista, apelando a la diferencia entre dos palabras que en inglés se refieren a abogados: lawyers y attorneys.

La explicación es tan absurda que incluso uno de los presentadores estrella de la Fox, amigo personal de Trump, Sean Hannity, le sacó los colores anoche por ello. Tras pasar por el canal de su amigo, la saliente portavoz fue con Hannity, que la trató con una dureza nada habitual. El presidente se ha hecho eco de ello hoy mismo.

En realidad, todo es circular y las puertas giratorias nunca se cierran en el mundillo. Hace dos semanas, la Casa Blanca fichó a Beni Rae Harmony como la nueva asistente de prensa. Ella, que había sido corresponsal de Real America's Voice, un medio de comunicación afín creado por Steve Bannon, posó en 2021 para una foto navideña con una camiseta que decía "Que se joda Joe Biden" y sosteniendo un rifle. ¿Y dónde había trabajado antes? Como productora para el mencionado Jack Posobiec y su Turning Point USA. O como asistente de prensa del ex congresista Matt Gaetz, que fue el primer candidato de Trump a fiscal general, tan polémico que los senadores republicanos forzaron su retirada y que fue acusado, esta vez en una demanda civil, por trata de personas.

El historial de la portavoz no parece ser un problema para la Casa Blanca. En el pasado, todo este tipo de nombramiento eran sometidos a un escrutinio brutal por el equipo del presidente y los servicios secretos, buscando precisamente posibles escándalos durmientes. Por ejemplo, que su marido, Tyler Zacharia, ahora ejecutivo en el sector del cine y el entretenimiento, trabajó durante años para Schulze Global Investments, con sede en Pekín, y que ayudó a la empresa a "formar equipos" en Corea del Norte. O le hizo préstamos a Pyongyang.

"Tiene un historial de apoyo intachable"

Ya no. Zacharia es una entusiasta total de Trump, una defensora de que le robaron las elecciones y de que los Demócratas y la izquierda son el mal. Y eso es suficiente, siempre y cuando no haga parecer débil o idiota al líder. Las conspiraciones, los hombres lagarto, son más un activo que un lastre en el mundo MAGA. "Tiene un historial de apoyo intachable. Es... ¡una fanática y miembro devota de MAGA!", dijo el presidente al anunciar su nombramiento. En la misma línea reaccionó el responsable de Comunicaciones de la Casa Blanca defendiéndola. Trump, por cierto, en el pasado se burló y una otra vez de Kamala Harris o Hillary Clinton por haber suspendido ese mismo examen, si bien ellas acabaron aprobando.

Sus constantes comentarios online, y en especial en la red Truth Social, para la que trabajaba hasta ahora, son muy agresivos. El año pasado afirmó por ejemplo que el medicamento abortivo mifepristona "está relacionado con el fabricante del gas letal Zyklon B, utilizado en los campos de concentración de la Segunda Guerra Mundial". Y difundió historias sobre cómo la mujer de Barack Obama tiene pene en realidad o cómo los que criticaban a ese ex presidente morían en sospechosas circunstancias. En 2022, cuando Rusia invadió Ucrania también reposteó mensajes que defendían a Vladimir Putin y lo presentaban como un héroe que luchaba contra una organización globalista entre las que estaban los Clinton o George Soros.

Hasta este año, Zacharia formaba parte de la junta de la Resistencia Rosa Blanca (RRR), una organización antiabortista conocida por campañas muy agresivas, y de acoso contra clínicas. Su fundador y líder, Seth Gruber, sostiene que las mujeres que aborten deben ser ejecutadas "en público" y que quienes defienden el derecho al aborto no deberían poder ocupar cargos públicos, ya que al aborto implica "rituales paganos demoníacos".

Conspiraciones delirantes

El 15 de noviembre de 2022, en su residencia de Mar-a-Lago y apenas una semana después de las elecciones legislativas de mitad de mandato, Donald Trump anunció que se presentaría por tercera vez a las presidenciales en 2024. A esas alturas ya no era sorpresa, pero había mucho interés en sus palabras, dos años después de su derrota y del asalto al Capitolio por parte de sus partidarios. Sin embargo, entre sus simpatizantes hubo varios que se fijaron en otra cosa. No en su lenguaje, sus gestos, su mensaje, sino en que en dos o tres ocasiones bebió de una botella de agua. Que un político refresque la garganta, y más en un momento de tensión, es lo habitual, pero cualquiera que haya seguido a Trump en la última década de cerca sabe que lo normal es que, incluso ahora a sus 80 años, pronuncie discursos de una o dos horas sin ninguna interrupción, ninguna bebida, ninguna pausa.

"¿Alguien más ha notado que Trump bebió de su botella durante en anuncio?. Lo hizo al menos dos o tres veces y no le he visto hacerlo en discursos o mítines", comentó la noche siguiente en su cuenta de Twitter un usuario. Hasta ahí, nada raro. Sin embargo, acto seguido, el anónimo siguió: "Eso me recuerda a los posts Q 765, 767 y 847. O quizás era una señal de otra cosa. Por tierra o mar", concluyó su mensaje. "Me estaba preguntando lo mismo", respondió otra usuaria llamada Katie Zacharia.

Los números y la letra hacen referencia a Qanon, una increíble teoría conspirativa nacida en 2017 en el foro 4chan que sostiene que una red secreta de élites, formada por políticos demócratas, celebridades de Hollywood y grandes figuras de las finanzas controla el mundo, trafica con niños y practica rituales casi satánicos. Y que Donald Trump iba a librar una guerra secreta para desmantelarla y llevar a todos sus miembros ante la justicia en un ajuste de cuentas final conocido como "la Tormenta". Su origen está en los "posts de Q", mensajes anónimos y crípticos publicados por alguien que decía ser "Q", un supuesto alto funcionario con autorización de seguridad "Q" del Departamento de Energía y con acceso a información reservada. Esos posts, numerados y llamados "migas de pan", combinaban preguntas abiertas, insinuaciones, frases sueltas y supuestas pistas que los seguidores interpretaban y conectaban entre sí. Obviamente, ninguna de sus predicciones se cumplió, pero el movimiento se extendió por redes sociales y sigue influyendo en la política estadounidense.

Que un anónimo vea pistas en una botella de agua forma parte de todo lo que rodea la conspiración. El problema hoy, cuatro años después, es que la persona que respondió, Katie Zacharia, era desde esta semana y hasta este viernes la nueva jefa de prensa y portavoz de Trump. Una entusiasta que se viralizó por su desastroso primer día, en el que leyó a trompicones y muy nerviosa de sus notas ante las cámaras de todo el mundo en la rueda de prensa más corta que se recuerda en la Casa Blanca.