Imagen A5K46IFEIBCDHEYRNQO2OXMXBI

En medio de amenazas de Irán, el presidente de EE. UU. se escondió en un contenedor de cáterin y fue trasladado en una aeronave militar tras la cumbre de la Otán el mes pasado.

Altos funcionarios del gobierno participaron en un complejo engaño para sacar discretamente al presidente Donald Trump de Turquía durante la cumbre de la OTAN celebrada allí el mes pasado; lo trasladaron en un contenedor de servicio de comida hacia un avión militar debido a una amenaza de Irán contra él y el Air Force One, dijeron el lunes dos altos funcionarios estadounidenses.

Trump y otros funcionarios habían dicho públicamente que partiría de Turquía el 8 de julio a bordo de una de las versiones más antiguas del Air Force One, en lugar del lujoso 747-8 donado por Catar en el que había llegado. En ese momento, Trump dijo a los reporteros que realizaba el cambio “por los viejos tiempos”.

PUBLICIDAD

Trump abordó el avión más antiguo por la puerta del lado izquierdo a la vista de las cámaras, y las organizaciones de noticias, incluido The New York Times, informaron que había viajado en él al Reino Unido, donde volvió a cambiar al avión más nuevo. The Times informó en ese momento que la decisión fue impulsada en parte por la preocupación sobre la seguridad del nuevo avión donado por Catar, que no había sido equipado con todas las capacidades defensivas de las versiones más antiguas.

Sin embargo, en lugar de partir a bordo de aquel 747 modificado y de color azul claro, Trump fue trasladado rápidamente fuera de la aeronave mediante un contenedor de servicio de cáterin que había sido elevado hasta el lado opuesto de donde embarcaban los periodistas que viajaban con él, según indicó uno de los funcionarios estadounidenses. A continuación, llevaron al presidente a un tercer avión, en el cual voló en secreto al Reino Unido, dijo el funcionario con conocimiento del asunto.

PUBLICIDAD

A los reporteros en el avión más antiguo no se les dijo que Trump no había volado con ellos desde Turquía a una base aérea en el Reino Unido, lo que los convirtió en participantes involuntarios del engaño y los dejó, junto con algunos miembros del personal de la Casa Blanca, para servir como señuelos sin saberlo.

Después de que Trump llegó al Reino Unido, fue llevado en secreto de regreso a la versión más antigua del Air Force One. Luego desembarcó a la vista de los reporteros y caminó por la pista hacia el avión donado por Catar, en el cual voló a Washington.

PUBLICIDAD

El complejo plan parece haberse ideado en cuestión de horas, después de que las autoridades determinaran que una amenaza de Irán contra Trump era creíble. Ocurrió después de años de amenazas contra Trump por parte de Irán y en medio de la guerra que él lanzó contra ese país. Además, constituyó un caso inusual en el que se engañó al público sobre el paradero de un presidente.

Las autoridades no habían reconocido anteriormente que Trump no se encontraba donde afirmaban que estaba. La operación encubierta fue reportada previamente por The Washington Post, que identificó el avión que llevó al presidente al Reino Unido desde Turquía como un C-32A, una variante militar de un Boeing 757.

PUBLICIDAD

Es inusual que los presidentes viajen sin los reporteros que conforman el grupo de prensa designado para estar con ellos, o en sus cercanías, sin que haya un conocimiento general del paradero del comandante en jefe.

El presidente George W. Bush viajó acompañado de un grupo reducido de periodistas mientras volaba primero a una base militar y luego de regreso a Washington en las caóticas horas posteriores a los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001. Y los presidentes –incluido Trump– han viajado a zonas de guerra con reporteros a su lado.

Donald Mihalek, un exagente del Servicio Secreto que trabajó en los equipos de protección de Bush y del presidente Barack Obama, dijo que, en el pasado, el Servicio Secreto ha utilizado caravanas y vuelos señuelo para trasladar a los presidentes en secreto.

PUBLICIDAD

“Cada vez que el presidente está en un escenario donde hay un peligro potencial de combate, el Servicio Secreto ha empleado contramedidas de protección que incluyen el uso de un señuelo”, dijo Mihalek.

Agregó que la agencia ha priorizado durante mucho tiempo la seguridad del presidente sobre la transparencia con el público.

“La agencia no es la agencia de asuntos públicos”, dijo. “La agencia es la agencia del Servicio Secreto. Su trabajo número uno es mantener a salvo al presidente”.

En este caso, la amenaza llevó a la Casa Blanca a engañar deliberadamente a los reporteros asignados para cubrir a Trump, y a dejar que los periodistas informaran que viajaba a bordo de un avión que era utilizado como señuelo.

PUBLICIDAD

Después de que el Times informó el mes pasado sobre las deficiencias de seguridad del jet donado por Catar en medio de las preocupaciones por la amenaza de Irán, Steven Cheung, el director de comunicaciones de la Casa Blanca, pareció insinuar que podría haber habido un subterfugio involucrado en la salida de Trump de Turquía.

“Como dijo recientemente el presidente, hay muchos enemigos de Estados Unidos que lo tienen en la mira, y utilizamos todas las herramientas a nuestra disposición –incluida la distracción y el desvío de atención– para hacer frente a esas amenazas”, dijo en ese momento.

La amenaza de Irán no era específica para el avión donado por Catar, según personas familiarizadas con la secuencia de eventos. En cambio, Trump era el objetivo en cualquier avión en el que viajara, como el Times ha reportado previamente.

PUBLICIDAD

A trump se le informó sobre la amenaza mientras estaba en Turquía, y pronto se implementó un plan, con la participación de un pequeño grupo de altos funcionarios del gobierno, incluido el general Dan Caine, presidente del Estado Mayor Conjunto, y el secretario de Defensa Pete Hegseth, dijo el funcionario con conocimiento del plan de engaño.

El lunes, el Departamento de Defensa y un portavoz del general Caine remitieron todas las preguntas a la Casa Blanca. Esta volvió a emitir la declaración de Cheung de la semana de la cumbre de la OTAN, solo que sin la cláusula que mencionaba “la distracción y el desvío de atención”. Los funcionarios estadounidenses con conocimiento del plan de engaño hablaron bajo condición de anonimato para discutir cuestiones sensibles de seguridad.

PUBLICIDAD

Cuando Trump llegó al aeropuerto para salir de Turquía, una cámara que había sido posicionada de antemano lo captó subiendo al antiguo Air Force One, y los periodistas que viajaban con él, apresurándose para abordar el avión por las escaleras inferiores en la parte trasera, solo pudieron verlo fugazmente. Un reporte del grupo de prensa señaló mientras el avión despegaba: “Se nos ha aconsejado mantener cerradas las persianas de las ventanas en la cabina de prensa”.

El antiguo Air Force One aterrizó a las 10:16 p.m. en la base militar de Mildenhall en Inglaterra, dijo un reporte del grupo de prensa, y Trump desembarcó del mismo 40 minutos después. Antes de eso, sin que los reporteros lo supieran, Trump fue llevado en vehículo desde el tercer avión en el que había llegado hasta el antiguo Air Force One, lo abordó por una entrada diferente y bajó a grandes zancadas por la escalera desde la puerta superior del lado izquierdo como lo haría habitualmente, según el funcionario estadounidense.

Caminó desde allí hacia el avión catarí, mientras el pequeño grupo de reporteros que había viajado a bordo del jet más antiguo observaba. A continuación, el presidente y el grupo de prensa abordaron el nuevo avión para volar de regreso a Washington.

Cuando los reporteros le preguntaron durante ese vuelo de regreso a Estados Unidos por qué habían volado en el antiguo Air Force One a Inglaterra, Trump afirmó que había querido que las tropas estacionadas en la base del Reino Unido vieran el nuevo avión. Al presionarlo sobre por qué se había ordenado cerrar las persianas de las ventanas en el vuelo desde Turquía, Trump dijo que no sabía de ninguna amenaza concreta, pero describió su situación como la de alguien bajo un asedio constante por parte de Irán.

“Soy el número uno en su lista, antes que ustedes”, les dijo a los reporteros. “Pero si yo me voy, ustedes se van. ¿Verdad?”.

Trump y varios de sus asesores han enfrentado amenazas de Irán durante años, especialmente después de que Trump, durante su primer mandato, ordenara el asesinato de un poderoso comandante iraní, el mayor general Qassim Suleimani.

Durante la campaña de 2024, los asesores de Trump comunicaron en privado a sus aliados que habían recibido información de inteligencia que indicaba que Irán aún tenía la intención de hacerle daño. Eso llevó al uso ocasional de aviones señuelo durante la campaña. En ocasiones, su personal hacía que el candidato viajara a bordo de un avión secreto, sin alertar a los medios de comunicación, mientras que su equipo volaba en su avión privado. El gobierno de Joe Biden aumentó la seguridad de Trump ese verano tras nueva información de inteligencia sobre complots para asesinar a Trump; poco tiempo después, enfrentó un intento de asesinato no relacionado en Butler, Pensilvania, en un mitin al aire libre. Hubo un segundo intento no relacionado en septiembre de 2024.

Las amenazas colectivas, que abarcaron desde un complot de asesinato por encargo, impulsado por un agente vinculado a Irán y objeto de acciones judiciales, hasta el hackeo de las cuentas de correo electrónico y redes sociales de los funcionarios de la campaña de Trump, crearon un clima de asedio para el candidato y sus colaboradores. Esta situación provocó temor, aislamiento y, en ocasiones, paranoia, factores que condicionaron la forma en que los funcionarios interactuaron con el gobierno de Biden, que era responsable de asignar los recursos del Servicio Secreto, así como con los medios de comunicación y con otros funcionarios del gobierno.

Después de que el Times informara sobre las preocupaciones de seguridad en Turquía, y el hecho de que el jet catarí carecía de las mismas capacidades defensivas que la aeronave presidencial más antigua, Trump se enfureció por las filtraciones. El Departamento de Justicia emitió citaciones para que los periodistas que firmaban los artículos –así como algunos de sus familiares– prestaran testimonio ante un gran jurado. Dichas citaciones fueron retiradas después de que un juez federal reprendiera a los fiscales federales por el procedimiento seguido.

Trump ha seguido expresando su indignación por la información proveniente de su gobierno que contradice lo que él comunica al público, particularmente en lo referente a la guerra en Irán que comenzó el 28 de febrero, según múltiples funcionarios.

Katie Rogers, Erica L. Green y Doug Mills colaboraron con reportería.

Maggie Haberman es corresponsal en la Casa Blanca para el Times y reporta sobre el presidente Donald Trump.

Eric Schmitt es corresponsal de seguridad nacional para el Times. Ha informado sobre asuntos militares estadounidenses y antiterrorismo durante más de tres décadas. Se le puede contactar de manera segura en Signal: @ericschmitt.36.

Zolan Kanno-Youngs es corresponsal de la Casa Blanca para el Times, y cubre al presidente Donald Trump y su gobierno.

Katie Rogers, Erica L. Green y Doug Mills colaboraron con reportería.