Por Paulo Quinteros1 AGOSTO 2026
La crisis de Gianni Infantino pasó de ser un dolor de cabeza a un verdadero incendio.
Apenas un día después de verse obligado a bajar su polémico plan para meter inversionistas privados al negocio del Mundial, el capo de la FIFA recibió otro mazazo: la UEFA le pidió que haga las maletas y avisó que, si no renuncia, irá con todo por un voto de censura para sacarlo del cargo.
Según reveló The Telegraph, las 55 federaciones de la UEFA ya están alineadas para votar su salida.
Y ni siquiera necesitan convencer a todas: con el respaldo de 43 asociaciones adicionales basta para activar el mecanismo que podría terminar con el suizo fuera del sillón presidencial.
Del negocio soñado a la PLR
Todo explotó tras el fracaso del plan que buscaba vender parte de FIFA Forward Enterprise (FFE), una nueva empresa que administraría el negocio comercial de la FIFA, incluyendo la joyita de la corona: el Mundial.
Pero la idea se vino a pique cuando la UEFA, la Concacaf y la Confederación Asiática le bajaron el pulgar, obligando a la FIFA a dar un bochornoso pie atrás el viernes pasado.
Y la UEFA no se guardó nada. En un comunicado le pegó con todo a la cúpula de la FIFA, acusándola de intentar imponer “un acuerdo turbio, opaco y a puerta cerrada”. Además, disparó que no piensa seguir tolerando “planes secretos cocinados a toda velocidad por personajes sin rostro y de dudoso beneficio para el fútbol”, exigiendo que los responsables “rindan cuentas”.
El palo más duro fue para Infantino. La UEFA le recordó que cuando llegó al poder en 2016 prometió transparencia y aseguró que el dinero de la FIFA pertenecía a las federaciones. “En ambas promesas ha fracasado”, sentenció, acusándolo de intentar sacar adelante un negocio que estuvo lejos de ser transparente.
También cuestionó que la FIFA mantenga más de 5.000 millones de dólares guardados mientras el fútbol necesita recursos. En vez de vender parte del Mundial, propuso usar ese dinero para fortalecer el programa FIFA Forward y apoyar el desarrollo del fútbol en las 211 asociaciones miembro.
Tengan en cuenta que el plan de Infantino contemplaba vender hasta un 30% de los derechos comerciales de las principales competiciones de la FIFA por unos 20 mil millones de dólares. Pero el rechazo internacional terminó enterrando definitivamente la iniciativa.
Pero en Europa dejaron claro que la guerra está lejos de terminar. “Esta es una victoria para todo el mundo del fútbol. Pero no debe ser el final de la historia. La tarea de recuperar la confianza en la FIFA apenas comienza”, remató la UEFA.