Actualizado Domingo, 6 septiembre 2026 - 20:17
Ulrich Siegmund es el rostro amable de Alternativa para Alemania (AfD) en Sajonia-Anhalt. Habla despacio, sonríe permanentemente y repite sus mensajes con una disciplina casi obsesiva. Ha hecho de la moderación en las formas una de sus mejores armas políticas. Y tiene, sobre todo, una cualidad: es un vendedor nato. "Me encanta vender", confesaba él mismo en una revista empresarial.
Según la primera proyección de la televisión pública ZDF, la formación de extrema derecha obtiene el 44% de los votos, más del doble del 20,8% conseguido hace cinco años, y deja a enorme distancia a la Unión Cristiano Demócrata (CDU), que se hunde hasta el 18,5%.
Ahora vende política. Vende optimismo y nostalgia oriental. Nacido después de la caída del Muro, vende la nostalgia de un país que nunca llegó a conocer y que promete recuperar: una Alemania segura, próspera y cohesionada, donde los vecinos se ayudaban, los niños podían jugar en la calle hasta el anochecer y la gente se sentía parte de una comunidad. En campaña ha recorrido Sajonia-Anhalt a lomos de una vieja Simson, la pequeña motocicleta de dos tiempos asociada a la vida cotidiana de la RDA, pintada ahora de azul, el color de AfD.
Antes de vender política vendió productos y servicios y llegó a comercializar sistemas de difusión de aromas para tiendas, residencias de mayores y otros establecimientos. Incluso fragancias destinadas a reducir el «potencial de agresividad» en el transporte público. Ahora el producto es bastante más ambicioso: cambiar no ya el ambiente de una habitación, sino el de todo un país.
Buena parte de la campaña de Siegmund, de 36 años, ha cabido en la pantalla de un teléfono móvil. Convertido en una estrella de TikTok, tiene más de 850.000 seguidores y sus vídeos acumularon 28 millones de visualizaciones desde junio. Según un estudio de la Universidad de Potsdam, él solo concentró casi dos tercios de las reproducciones de contenido político de Sajonia-Anhalt analizadas durante la campaña. Mientras los vídeos de su rival democristiano, Sven Schulze, alcanzaron una media de 5.600 visualizaciones, los de Siegmund llegaron a 214.000.
Formado como comerciante
No es casualidad. Siegmund se formó como comerciante, trabajó durante años en ventas y estudió a distancia Administración de Empresas y Psicología Económica. De aquellos estudios sacó una lección que aplica ahora con precisión a la política: los mensajes sencillos funcionan cuando se repiten. También aprendió que vender no consiste únicamente en colocar un producto, sino en provocar una sensación.
Y eso es precisamente lo que hace en política. A ese pasado idealizado lo llama una heile Welt, un mundo sano. Es el reverso exacto de la Sajonia-Anhalt que dibuja en sus discursos: insegura, empobrecida y abandonada por quienes la gobiernan.
A la política llegó pronto. A los 18 años se afilió a la CDU, militancia que hoy presenta casi como un pecado de juventud. La crisis del euro terminó alejándolo de los democristianos y recaló en AfD cuando esta era todavía esencialmente un partido euroescéptico. Desde 2016 es diputado regional y desde 2022 dirige, junto a Oliver Kirchner, el grupo parlamentario de su partido.
INFLUENCER PANDÉMICO
Su salto en las redes comenzó durante la pandemia, cuando intensificó su oposición a las restricciones contra el coronavirus y ganó cientos de miles de seguidores. Desde entonces ha perfeccionado la fórmula: frases cortas, repetición, buen humor y una puesta en escena que busca borrar cualquier distancia entre político y elector.
Siegmund tampoco es el gran ideólogo de la AfD regional. Ese papel corresponde más a dirigentes como Hans-Thomas Tillschneider, uno de los principales autores de su programa. Otros elaboran la ideología; Siegmund sabe venderla. Su talento consiste en envolver posiciones radicales en un lenguaje cotidiano y una apariencia de normalidad.
Esa normalidad tiene límites. Preguntado en una entrevista si el Holocausto había sido el peor crimen de la historia de la humanidad, respondió que no podía «arrogarse el derecho a juzgarlo» porque no conocía toda la historia humana. Tampoco quiso condenar a seguidores que corearon su apellido, "Siegmund", con la cadencia del saludo nazi "Sieg Heil".
El contenido, sin embargo, sigue siendo el de una formación que los servicios regionales de inteligencia clasifican como organización de extrema derecha confirmada. La AfD de Sajonia-Anhalt reclama una "ofensiva de deportación y remigración". Siegmund, el vendedor, pone la cara.