Viajar también puede significar apagar el teléfono, dejar atrás las comodidades de la ciudad y pasar algunas horas rodeado únicamente por árboles, montañas y el sonido de los animales.
Argentina conserva lugares donde todavía es posible vivir esa experiencia y adentrarse en ambientes prácticamente intactos a las manos del hombre.
Uno de ellos propone algo bastante diferente de las escapadas convencionales. Aquí no abundan los restaurantes, comercios ni grandes alojamientos: el principal atractivo es justamente sentirse lejos de todo, observar animales y, para quienes quieran llevar la experiencia un poco más lejos, dormir dentro del área protegida.
Senderos y campamento en un bosque remoto: la escapada ideal para desconectarse de todo
Se trata del Parque Nacional El Rey, ubicado en el departamento de Anta, en la provincia de Salta. Fue creado en 1948 y protege 44.162 hectáreas donde se encuentran ambientes de las Yungas y el Chaco Seco. Sus alturas van aproximadamente desde los 700 hasta los 2.300 metros sobre el nivel del mar.
Otro de los grandes atractivos es el Chorro de los Loros, un recorrido peatonal de unos 10 kilómetros que acompaña diferentes cursos de agua hasta alcanzar la cascada que le da nombre. Durante el trayecto se atraviesa una importante muestra de selva basal.
La Laguna de los Patitos, en tanto, resulta especialmente interesante para el avistaje de aves acuáticas. También pueden conocerse la Cascada Los Lobitos y el río Popayán, completando una oferta que permite dedicar entre dos y cuatro días a conocer el lugar.
En todos estos casos, el senderismo es uno de los grandes protagonistas. Entre las alternativas aparece el Sendero de la Chuña, de 1,8 kilómetros, que atraviesa sectores de bosque y selva junto al arroyo La Sala.
Para quienes buscan recorridos más largos está el camino hacia Pozo Verde, que conduce hasta una laguna cubierta parcialmente por vegetación acuática.
Junto a los caminos, la fauna es otro de sus grandes atractivos. En estos ambientes pueden encontrarse tapires, pecaríes, corzuelas, zorros, pumas y una enorme variedad de aves. Las chuñas de patas rojas son particularmente características e incluso suelen aproximarse a las zonas de acampe.
Uno de los diferenciales de El Rey es la posibilidad de acampar dentro del propio Parque Nacional. El área de camping dispone de infraestructura complementaria para los visitantes, mientras que el servicio de acampe funciona durante las 24 horas.
Esto permite extender la experiencia más allá de las caminatas y pasar la noche en un entorno verdaderamente agreste. Hay que planificar muy bien la estadía: no existe proveeduría dentro del parque y tampoco hay agua potable.
Es decir, el visitante debe ingresar con alimentos y al menos dos litros de agua por persona por día. La cobertura de telefonía celular tampoco está disponible en el área y el Wi-Fi solo se concentra en el Centro Operativo.
El Parque Nacional El Rey se encuentra a unos 197 kilómetros de Salta capital. El recorrido continúa por las rutas provinciales 5 y 20, con un último tramo de ripio que incluye varios cruces de ríos. Los vehículos 4x4 son los más adecuados para realizar el ingreso.
Este punto es fundamental al organizar el viaje: la temporada recomendada se extiende de abril a noviembre. Entre diciembre y marzo las lluvias elevan los cursos de agua y pueden volver intransitable la RP 20.
Justamente ese aislamiento es parte del encanto de El Rey. No se trata simplemente de llegar, sacar algunas fotos y regresar, sino de una propuesta para quienes quieren caminar, acampar y pasar varios días inmersos en uno de los ambientes naturales más impactantes del norte argentin