Un documento inédito recuperado por el Archivo Histórico de la Provincia de Tucumán permitió reconstruir el modo en que las Provincias Unidas del Río de la Plata comunicaron la violenta usurpación británica de las Islas Malvinas. Se trata de un oficio enviado en 1833 por el entonces gobernador de Buenos Aires, Juan Ramón Balcarce, a su par tucumano Alejandro Heredia.

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El hallazgo se produjo durante las tareas de conservación del patrimonio documental que realiza la institución provincial. El texto, redactado en cuatro hojas, detalla el desarrollo de los acontecimientos desde el 2 de enero de 1833 y constituye un testimonio clave sobre la perspectiva oficial y el impacto político que generó la ocupación ilegal británica.

El director del Archivo Histórico, Javier Critto, remarcó el valor del destinatario: “Tucumán era una de las provincias más importantes y por eso el primer parte se lo daban al gobernador tucumano”. Asimismo, subrayó: “Es un documento inédito y fundamental para nuestra memoria. Nos permite saber que las Malvinas siempre han sido argentinas”.

El descubrimiento se dio a conocer en el marco de un ciclo de conferencias sobre los 60 años del cierre de los ingenios azucareros decretado por la dictadura de Juan Carlos Onganía, un programa impulsado por la gestión del gobernador Osvaldo Jaldo.

El secretario de Gobierno y Relaciones Institucionales, Raúl Albarracín, enfatizó el valor del programa institucional: “El Archivo Histórico, por instrucciones de nuestro gobernador, lleva adelante todo un programa de actividades que no solamente se limita a la conservación de la riqueza documental que tenemos en el archivo, a su socialización, sino también a que tengamos un espacio de reflexión, de formación”.

Las jornadas de análisis y divulgación se desarrollan con entrada libre y gratuita en la sede del organismo, ubicada en 25 de Mayo 487, en San Miguel de Tucumán, con la participación de especialistas en historia y producción azucarera.

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El documento completo, fechado en Buenos Aires el 26 de enero de 1833


Buenos Aires, enero 26 de 1833.
Año 24 de la Libertad y 18 de la Independencia.

Al Señor Gobernador y Capitán General de la Provincia de Tucumán.

“Si grande ha sido por el Gobierno de Buenos Aires el disgusto que ha tenido con la noticia de la violencia y abuso de la fuerza en las Malvinas, ejecutado por un buque de guerra de S. M. B., en deshonor del Pabellón Argentino, en ofensa de la integridad del territorio de la República, y con agravio de sus derechos, de su justicia, y de la fe debida a las relaciones de amistad y buena inteligencia cultivadas sin interrupción con el Gabinete de San James, no es menos el que tiene al hacer partícipe de él al Señor Gobernador de Tucumán.

“El 15 del corriente día fondearon en estas balizas exteriores la goleta de guerra Sarandí, de regreso del Puerto de San Luis de la Soledad en las Malvinas. Su comandante, Don José María Pinedo, ha dado parte de haber regresado antes de recibir órdenes por ello, a causa de que el 2 del corriente se presentó en la Isla de la Soledad la corbeta de guerra de S. M. B. Clio.

“El comandante de la corbeta, Mr. Onslow, pasó a bordo de la goleta Sarandí y manifestó que venía a tomar posesión de las Islas Malvinas. Le impuso que debía arriarse el Pabellón Argentino dentro de 24 horas y que debía darse pasaje a la tropa, oficiales y demás habitantes que se hallasen allí.

“La sorpresa del comandante Pinedo en aquel acto fue tan natural como inesperada la agresión y violento despacho que la motivó. Sin embargo, después de hechos al comandante Onslow los protestos correspondientes al caso, le manifestó que su deber no le permitía consentir en tan injusta pretensión sin recibir expresas órdenes de su Gobierno.

“En vista de la intimación, queriendo resistir a todo trance, encontró dificultades que consideró insuperables y resolvió mandar una comisión que reprodujese a Mr. Onslow las protestas anteriores, y le manifestase que si la fuerza tentaba llevar adelante su proyecto se vería precisado a resistirle. La comisión regresó a bordo de la Sarandí sin haber obtenido hablar con el comandante Onslow.

“En la mañana del día 3, a las 6, el comandante Pinedo fue personalmente a bordo de la corbeta Clio y protestó por última vez contra la violencia que intentaba cometer. Onslow le contestó que sus fuerzas eran las que veía y que además esperaba otras por momentos.

“Pinedo se retiró haciendo responsable a la Gran Bretaña del insulto y de la violación de los respetos debidos a la República y a sus derechos. Antes de hacerse a la vela prohibió en la isla que se arriara el Pabellón Argentino, encargando el comando al capataz del establecimiento, Don Juan Simón.

“A las 9 de la mañana del día 3 desembarcó por la punta del Puerto de San Luis gente de mar y de tierra en tres botes de la corbeta inglesa. Izaron allí el Pabellón Británico y pasaron a arriar el argentino que flameaba en tierra, viniendo enseguida a la Sarandí un oficial con él.

“Los hechos transmitidos al Gobierno de Tucumán, conforme al parte oficial dado por el comandante de la goleta Sarandí, acreditan el agravio más chocante de la fuerza y desmienten las protestas amistosas que estaba acostumbrado a recibir de una Nación con la cual se ha esmerado en mantener la mejor inteligencia.

“El Gobierno de Buenos Aires se halla en la firme resolución de sostener los derechos de la República Argentina y de promover cuanto la justicia y la prudencia aconsejan, para obtener del Gobierno Británico una digna reparación, el reconocimiento del derecho sobre las Malvinas y el uso del dominio en aquel territorio.”

Dios guarde al Señor Gobernador de Tucumán muchos años.
Juan Ramón Balcarce
Manuel Maza

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