La tormenta tropical Hilary reduce de forma temporal la actividad detectada en un criadero frente a San Diego (Laboratorio de Tiburones de CSULB)

La tormenta tropical Hilary reduce de forma temporal la actividad detectada en un criadero frente a San Diego (Laboratorio de Tiburones de CSULB)

Un equipo de científicos logró, por primera vez, documentar cómo los tiburones blancos jóvenes responden a fenómenos climáticos extremos.

El estudio se basó en el seguimiento de 22 tiburones blancos juveniles, 13 hembras y 9 machos, a los que se les instalaron transmisores acústicos entre junio de 2022 y julio de 2023. Gracias a una red de receptores submarinos, los investigadores recopilaron más de 524.000 registros de movimientos de tiburones y 470.000 transmisiones de sincronización.

Los datos permitieron a los científicos reconstruir los movimientos de los animales a lo largo de varias semanas, incluyendo el periodo previo, durante y posterior a una tormenta tropical que afectó la zona.

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Infografía con título Tormentas extremas y tiburones blancos juveniles, imágenes de tormenta con tornado y rayos, tiburones nadando, y paneles de datos sobre el impacto de la tormenta Hilary.
El monitoreo acústico documenta cómo los tiburones blancos juveniles ajustan su presencia ante eventos meteorológicos extremos (Imagen Ilustrativa Infobae)

El evento clave ocurrió en agosto de 2023, cuando la tormenta tropical Hilary impactó el sur de California. Hilary fue inicialmente un huracán de categoría cuatro, pero al llegar a la costa se había debilitado.

Aun así, provocó vientos fuertes, lluvias récord, inundaciones y daños por más de 900 millones de dólares en Estados Unidos. Además, motivó la primera advertencia de tormenta tropical emitida para el sur de California.

Antes del paso de Hilary, los científicos detectaban entre 16 y 19 tiburones marcados por hora en el criadero natural frente a las playas de Torrey Pines y Del Mar, en San Diego. Durante la tormenta, esa cifra se redujo aproximadamente a la mitad, con un mínimo de ocho ejemplares detectados en las horas más críticas.

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La mayoría de los tiburones regresó en el plazo de tres semanas, y solo uno dejó de ser detectado en el área durante ese año.

La temperatura superficial del mar cae con rapidez y se convierte en el principal disparador de desplazamientos (Laboratorio de Tiburones de CSULB)
La temperatura superficial del mar cae con rapidez y se convierte en el principal disparador de desplazamientos (Laboratorio de Tiburones de CSULB)

Uno de los cambios más bruscos en el mar fue la temperatura del agua. La superficie del océano pasó de 20°C a 13,9°C en menos de 24 horas. El estudio detalló una baja de 6°C en apenas 12 horas, con condiciones frías que se mantuvieron cerca de una semana.

El modelo, desarrollado por los científicos de la Scripps Institution of Oceanography de la Universidad de California y del Shark Lab de la Universidad Estatal de California en Long Beach, demostró que la disminución de la temperatura superficial del mar fue el factor principal que motivó la salida de los tiburones blancos juveniles del criadero.

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Otros elementos, como la caída de la presión atmosférica, el aumento de la altura de las olas y la reducción de la salinidad del agua, también influyeron, pero en menor medida.

Durante la tormenta, la probabilidad de que un tiburón abandonara temporalmente la zona alcanzó un pico de 0,311, es decir, más de 28 veces por encima del valor habitual, que suele ser de 0,011.

Aunque no fue posible seguir a todos los tiburones que dejaron el criadero, el equipo de investigación detectó un aumento claro de ejemplares en La Jolla Cove, una bahía protegida unos 7 kilómetros al sur del criadero original. Este lugar está junto a un cañón submarino que ofrece acceso rápido a aguas más profundas y cierta protección frente a las olas y vientos fuertes.

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La presión atmosférica, el oleaje y la salinidad influyen, pero con un peso menor en el modelo explicativo (Laboratorio de Tiburones de CSULB)
La presión atmosférica, el oleaje y la salinidad influyen, pero con un peso menor en el modelo explicativo (Laboratorio de Tiburones de CSULB)

Durante la tormenta, uno de los tiburones equipados con sensores llegó a sumergirse hasta los 132 metros de profundidad, la inmersión más profunda registrada en todo el periodo de monitoreo.

Chris Lowe, director del Shark Lab, explicó que algunos tiburones se refugiaron en La Jolla Cove, donde el oleaje era menor. Según Lowe, no todos los ejemplares reaccionaron de la misma manera, igual que sucede con las personas ante situaciones extremas.

El estudio reveló que no todos los tiburones abandonaron el criadero. La tendencia a emigrar fue mayor entre los ejemplares más jóvenes, con edades estimadas entre 1,3 y 4,3 años.

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La presencia registrada por hora desciende a la mitad durante las horas más críticas del episodio (Laboratorio de Tiburones de CSULB)
La presencia registrada por hora desciende a la mitad durante las horas más críticas del episodio (Laboratorio de Tiburones de CSULB)

Los científicos explicaron que los tiburones blancos pequeños toleran peor el frío y los cambios bruscos de temperatura que los adultos, por lo que buscan aguas más cálidas cuando las condiciones se complican.

Brice Semmens, ecólogo marino de Scripps y coautor del estudio, destacó que cada vez más tiburones y personas comparten las mismas aguas en California. Entender cómo responden los tiburones blancos juveniles a cambios abruptos en el océano permite tomar mejores decisiones para proteger a la especie y garantizar la seguridad de quienes practican deportes acuáticos o se dedican a la pesca.

El hallazgo ayuda a comprender cómo estos animales pueden adaptarse a un océano cada vez más afectado por tormentas y fenómenos meteorológicos extremos, y abre nuevas posibilidades para la conservación y la gestión segura de los espacios costeros.

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