Berlín, 11 oct (EFE).- El uso malicioso de la inteligencia artificial (IA) figura, entre otros factores sanitarios, sociales y medioambientales, como amenaza para la humanidad, según un informe sobre salud de la humanidad de aquí al año 2100 del grupo internacional de expertos conocido como Comisión Lancet publicado en el marco de la Cumbre Mundial de la Salud, que comienza este domingo en Berlín.

El uso malintencionado de la IA es considerado en el estudio, elaborado por un grupo de científicos convocados por la prestigiosa revista científica británica The Lancet, como una "amenaza con potencial de extinción" para la humanidad, al igual que "un conflicto nuclear", señalaron los responsables de la investigación en un comunicado.

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Ambas amenazas figuran entre otras 15 problemáticas sanitarias, sociales, económicas y climáticas que ponen potencialmente en peligro vidas humanas por su posible impacto sobre la salud, entre las que destacaron la obesidad, el bajo nivel educativo o la desigualdad de ingresos.

Los investigadores, que utilizaron el análisis de riesgos y datos históricos de 204 países y territorios, consideraron cientos de "amenazas posibles" y entre las 17 más destacadas aparecen el uso malicioso de la IA y un conflicto nuclear, aunque con una "probabilidad baja" de que ocurran con efectos catastróficos para la humanidad.

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"Si las tendencias actuales continúan, las 17 amenazas catastróficas podrían suponer, en conjunto, decenas de miles de millones de años de salud perdidos", indicaron los expertos.

Malvado uso de IA, conflicto nuclear y obesidad

De aquí a 2100, la prevención del uso malicioso de la IA evitaría que se perdieran hasta 10.400 millones de años de vida saludable en seres humanos.

Evitar el conflicto nuclear podría salvar 133 millones de vidas y prevenir 9350 millones de años con discapacidad o enfermedad en habitantes de la Tierra.

La obesidad es el factor que más vidas insalubres generaría, según el estudio.

Potencialmente, de aquí a finales de este siglo, los expertos convocados por The Lancet atribuyen a la obesidad 23.100 millones de años de vida con enfermedad o discapacidad en humanos causados.

Junto a la obesidad, el nivel educativo, especialmente entre mujeres y niños en el África subsahariana, y la desigualdad de ingresos son los factores que más años saludables cuestan a la humanidad.

De seguir su rumbo actual, el bajo nivel educativo en África y la desigualdad de ingresos podrían suponer recortes, respectivamente, de 16.100 millones de años de vidas saludables y de 13.800 millones de años con salud.

Una amenaza "urgente" y "catastrófica" considerada como ya existente es la del cambio climático y la contaminación medioambiental.

"La comisión considera que limitar el calentamiento global a alrededor de 1,8 °C (en lugar de permitir que alcance los 4,4 °C) podría evitar la pérdida de 1.890 millones de años de vida sana debido a causas como el calor extremo y la contaminación atmosférica", señalaron los responsables del informe.

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Christopher JL Murray, director del Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud de la Universidad de Washington, institución de Estados Unidos participante en la investigación, apuntó que "en las 17 amenazas catastróficas, las decisiones que tomen hoy los líderes determinarán la salud y el bienestar de la próxima generación".

"Retrasar la adopción de medidas solo servirá para trasladar y aumentar los costes en el futuro", agregó el coautor del estudio en el que se incluye un llamado a lanzar iniciativas frente a las amenazas sanitarias que se ciernen sobre la humanidad.

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Entre las medidas figuran "crear y financiar sistemas de salud dedicados a la prospectiva, prevención, preparación, protección" frente a la paleta de amenazas detectadas e incrementar las inversiones para potenciar herramientas ya existentes desde las vacunas y antibióticos, pasando por tratamientos contra la obesidad hasta tecnologías relacionadas frente al cambio climático.

En último término los expertos también llaman a la creación de un mecanismo institucionalizado para realizar un seguimiento de los riesgos emergentes, y proponen convertir en una de esas herramientas el Monitor de The Lancet sobre la salud mundial en el siglo XXI. EFE

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