
Por primera vez, un equipo científico logró identificar el premaxilar de un mosasaurio, un reptil marino gigante que dominó los mares junto a los dinosaurios en la era del Cretácico. El hallazgo de este hueso frontal del hocico, extraído de fósiles guardados durante décadas, aporta material único para identificar especies y cambia la visión sobre la diversidad de depredadores en los océanos prehistóricos.
Este importante avance permite completar una pieza faltante en la historia evolutiva de los mosasaurios: animales acuáticos de aspecto similar a un lagarto, capaces de alcanzar hasta 17 metros de longitud, cuyas mandíbulas potentes y adaptaciones los ubicaron entre los principales depredadores marinos hace más de 66 millones de años.
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A diferencia de otros fósiles, la identificación de este premaxilar brinda información específica para reconstruir las relaciones entre especies y entender cómo prosperaron estos animales en distintos continentes.
El descubrimiento se realizó en fósiles hallados en Kaizuka (Osaka - Japón), y fue realizado por científicos de la Universidad de Ciencias de Okayama, la Universidad de la Ciudad de Tokio y el Museo de Historia Natural de Kishiwada (Osaka). Asimismo, fue divulgado oficialmente en la revista Nikkei (Nikkei).
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De acuerdo con el comunicado de prensa, la recuperación del premaxilar fue posible gracias a la limpieza y análisis de rocas recolectadas a comienzos de la década de 1990. Estas piezas, almacenadas en una colección de museo, permanecieron sin examinar durante más de 30 años.

“De los fósiles recuperados, la limpieza de la roca matriz permitió obtener cuatro fragmentos óseos, incluyendo el premaxilar del mosasaurio”, manifestaron los integrantes del equipo científico en el comunicado.
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El premaxilar, que integra el extremo frontal del hocico y porta los dientes anteriores, es clave para la paleontología, ya que representa la primera evidencia de este tipo en la región y constituye un material esencial para identificar especies de mosasaurios.
Su morfología permite diferenciar especies y establecer relaciones evolutivas, algo fundamental cuando se trata de reconstruir la verdadera diversidad de animales extintos. Como ejemplo, en otros grupos de animales actuales, la forma y tamaño del premaxilar se utiliza para distinguir desde cocodrilos hasta aves. En los mosasaurios, cuyo aspecto resulta ajeno para la imaginación contemporánea, este hueso es semejante a una llave maestra para descifrar puzzles evolutivos.
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El análisis pormenorizado del premaxilar y las piezas adicionales obtenidas permitió constatar la presencia de características anatómicas que no coinciden con las de ningún mosasaurio conocido.

“Los restos presentan rasgos diferentes a los descritos previamente en la literatura científica internacional”, puntualizó el equipo en el comunicado institucional. Ese hallazgo abre la puerta a que pueda tratarse de una nueva especie, aunque se requiere un examen más detallado y la comparación con otros materiales para confirmarlo.
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La identificación de diferencias morfológicas plantea además nuevos interrogantes sobre la dispersión y especialización de los mosasaurios. Hasta hace poco, los registros completos se limitaban a regiones de América y Europa, y la carencia de piezas clave obstaculizaba la reconstrucción de patrones migratorios y biogeográficos en Asia y el Pacífico.
Según los responsables del estudio, “estos fósiles ayudan a clarificar la estructura ecológica de los océanos costeros del Pacífico durante el Cretácico y aportan pruebas directas sobre la variedad biológica de estos antiguos depredadores”, tal como se señala en el comunicado institucional.
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En términos simples, el hallazgo equivale a descubrir el fragmento faltante de un gran mapa de la vida marina prehistórica, y permite trazar rutas y relaciones antes no identificadas.

El comunicado institucional hace especial énfasis en la relevancia de las colecciones científicas y los depósitos de museos: “Este estudio demuestra la importancia de los ejemplares almacenados por años, sin examinar, en museos e instituciones de investigación”, destacaron los investigadores en la nota institucional.
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Una revisión en profundidad de colecciones históricas permite revitalizar líneas de investigación y hallar datos olvidados capaces de cambiar la comprensión sobre linajes enteros. “El trabajo en la colección permitió recuperar piezas fundamentales para reconstruir los ecosistemas marinos del Cretácico”, agregaron en el comunicado. Según el equipo, muchas nuevas especies y capítulos enteros de la evolución podrían permanecer ocultos en depósitos científicos alrededor del mundo, a la espera de nuevas miradas y aproximaciones técnicas.
La paleontología actual combina la búsqueda de fósiles inéditos con la revalorización de ejemplares previamente recolectados, demostrando que los mayores avances pueden surgir a partir de materiales ya existentes.
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En palabras del equipo científico, “el hallazgo permite avanzar en el conocimiento de los ecosistemas marinos antiguos y ofrece perspectivas inéditas para investigaciones futuras sobre la evolución de los reptiles marinos”.