La bielorrusa Aryna Sabalenka mostró mal humor con recogepelotas y rivales en el WTA 1000 de Cincinnati. La otrora expansiva y simpática jugadora se ha ido esfumando a la par que iba acumulando resultados negativos. Después del doblete de títulos Indian Wells-Miami, el vacío. Una decepción tras otra que ha puesto en jaque su número uno mundial.
Pese a su derrota ante la joven Sara Bejlek, 20 años, en octavos de final de Cincinnati, mantendrá su liderato en el ranking WTA hasta el US Open como mínimo. Porque la carambola que se dio en el torneo la ayudó a corto plazo y podría ser una solución externa no esperada.

Su máxima rival, la kazaja Elena Rybakina, estaba en disposición de asaltar el trono en Cincinnati. Necesitaba ser finalista para superar ya por un punto a Sabalenka. Hubiera sido un cambio al frente muy exiguo, 8.576 a 8.575 puntos.
Sin embargo, el presente se esfumó para Rybakina, que puede tener comprometido su futuro, su participación en el US Open, donde partiría virtualmente por delante de Sabalenka, 7.966 a 6.575 puntos porque la bielorrusa defiende título y la aspirante, sólo unos octavos.
Rybakina está ahora más pendiente de su pie izquierdo que de las cuentas. Este viernes se someterá a una resonancia magnética al sentir molestias a la altura del tendón de Aquiles. "Duele mucho al caminar. Es un tema de hace tiempo, pero pensaba que lo tenía bajo control. Antes del partido me sentía bien, pero hice un mal movimiento y algo pasó, explicó.

Se retiró en ronda de cuartos ante la polaca Iga Swiatek, 26 años y nº 5, que suma diez partidos ganados consecutivos tras ganar la final de Toronto a la propia Elena Rybakina. Disputará las 'semis' contra la estadounidense Jessica Pegula, que siempre gana a su compatriota Amanda Anisimova. Por sexta vez en otros tantos duelos, 6-4, 2-6 y 7-6 (4).
Rybakina fue atendida médicamente cuando perdía 1-4, 40-40. Intentó hacer un punto más, pero desistió tras el primer saque, que ejecutó con dificultad, mostrando dolor en cuanto apoyó el pie izquierdo. Y lo dejó, porque no tenía buena pinta la dolencia, menos cuando el US Open llega el 30 de agosto y acaricia subir al nº 1 por vez primera en su carrera.