Marruecos
Fatima-Zahra El Mansouri, coordinadora general del PAM, podría ser la elegida como jefa de Gobierno mientras es una de las encargadas de reorganizar las grandes urbes ante el Mundial 2030

La única candidata mujer a la gobernación de Marruecos, Fátima Zahra Al Mansuri.
Actualizado Jueves, 24 septiembre 2026 - 20:12
Mohamed VI debe nombrar en los próximos días como futuro jefe del Gobierno marroquí a alguien dentro de las filas del partido Autenticidad y Modernidad (PAM), que ganó las elecciones legislativas, aunque sin mayoría y cona alta abstención. Una mujer se perfila como posible contrincante frente al candidato favorito, Fouzi Lekjaa (56), actual presidente de la Real Federación de Fútbol marroquí. Se trata de la coordinadora general del partido y ministra de Urbanismo, Fatima-Zahra El Mansouri, de 50 años.
La ministra se ha referido este jueves a la crisis con España tras la llegada masiva de inmigrantes a Ceuta y ha afirmado que las relaciones bilaterales "deben ser de alto nivel", informa Efe. "Hubo una postura de nuestro país respecto a la ola migratoria que todos lamentamos", ha asegurado El Mansouri, que ha insistido en las reclamaciones de Rabat sobre el regreso de los menores marroquíes que siguen en Ceuta."Estos son nuestros hijos y tenemos que trabajar con España para que vuelvan a su país. Este es el punto de desacuerdo entre ellos y nosotros", ha dicho. "Son nuestras hijas y nuestros hijos los que se marcharon, y en especial, los que no han alcanzado los 18 años y tienen que volver a su país con sus padres".
Rabat ha criticado los "obstáculos administrativos y judiciales" de España que, según el país magrebí, dificultan la vuelta de los menores.Las autoridades españolas, sin embargo, defienden procedimientos de protección del menor y lamentan que Marruecos no haya respondido a 600 solicitudes de reagrupación familiar enviadas antes del 30 de julio. "Somos optimistas y (sé que) vamos a encontrar soluciones, pero no vamos a renunciar a nuestras posiciones en cuanto a los derechos humanos de nuestros menores", ha matizado la que puede convertirse en nueva jefa de Gobierno marroquí.
Ex alcaldesa de Marrakech
Divorciada y con dos hijos, El Mansouri es hija de un embajador. Creció y estudió en el colegio francés de Marrakech antes de marcharse a Francia para estudiar Derecho, como hizo su padre. Decidió dedicarse a la política con el nacimiento del PAM en 2008. Un año después, con 33 años, se convirtió en la primera alcaldesa de Marrakech, donde se ganó la confianza de los ciudadanos con un gesto simbólico. Cada mes donaba su sueldo, 5.500 dírhams (unos 505 euros), al resto de funcionarios para mostrar que su ambición era el servicio a los ciudadanos. Su trayectoria le valió el reconocimiento internacional. En 2014, Forbes la nombró una de las 20 mujeres más influyentes de África.
Pero su presencia es todavía una excepción. La representación femenina en el Parlamento marroquí es muy escasa. En el PAM, uno de los partidos con más mujeres, las candidatas a la Cámara de Representantes solo representaron el 8%. Desde los inicios de la formación, El Mansouri ha defendido una forma de hacer política alejada del tradicional eje entre izquierda y derecha. Ya en 2018, explicaba que apostaba por el pragmatismo, que se pudiera "reconciliar a los marroquíes con la política".
En 2021 volvió a ganar la alcaldía de Marrakech, que había perdido en 2015 con la llegada del Partido Justicia y Desarrollo. Al mismo tiempo, fue nombrada ministra de Ordenación del Territorio Nacional, Urbanismo, Vivienda y Política de la Ciudad dentro de la coalición de Aziz Akhannouch. Uno de sus grandes logros como ministra ha sido implementar un programa de ayuda a los compradores de vivienda y ayudar a las familias más desfavorecidas que vivían en chabolas. Con la llegada del Mundial de 2030, Marruecos está reorganizando sus ciudades para dar la mejor imagen posible a los miles de aficionados que recorrerán sus grandes ciudades. La ministra adoptó una nueva estrategia para acabar con los asentamientos informales: en lugar de demoler los barrios y trasladar a sus habitantes lejos de sus trabajos y de los colegios, busca reubicarlos cerca de sus lugares de origen.
Durante la campaña, El Mansouri vinculó la llegada masiva de migrantes a Ceuta y Melilla con una "crisis de confianza entre los jóvenes, las instituciones y la sociedad" y defendió un "nuevo contrato social" centrado en la juventud. Si finalmente es ella quien llega a la jefatura del Gobierno, tendrá que convertir ese discurso en políticas concretas para una generación que, pese al crecimiento económico del país, sigue buscando mejores oportunidades en el extranjero, como quedó reflejado con la entrada masiva en la ciudad autónoma española.