Donald Trump reunió a los republicanos en Dallas (Texas) para una convención de medio mandato sin precedentes. El pomposo evento, que fue promocionado durante semanas con la imagen del mandatario vestido como un cowboy, nació con un objetivo claro: arropar a los seguidores del presidente y movilizar a sus bases para las elecciones legislativas del 3 de noviembre.
El miércoles 9 y el jueves 10 de setiembre la inédita convención presentará a los candidatos republicanos como las mejores opciones en sus distritos y estados con el fin de evitar una derrota frente a los demócratas, quienes podrían arrebatarle al partido gobernante el control del Congreso que hoy ostentan. Los comicios servirán para renovar a toda la Cámara de Representantes y un tercio del Senado en un momento en que la popularidad de Trump está a la baja.
“Esta convención será una muestra ENORME de las políticas mayoritarias que impulsan el brillante futuro de nuestra nación, en contraposición a las políticas de los demócratas liberales extremistas que lo amenazan”, dice la página web que promociona la venta de entradas para la cita.
Hay mucho en juego para los republicanos. No es solo que el partido que ocupa la Casa Blanca históricamente ha perdido terreno en las elecciones de mitad de mandato, sino que las encuestas recientes favorecen a los demócratas con claridad.
La Convención de Mitad de Mandato en Dallas prueba la importancia del desafío pues se trata de un evento sumamente inusual. Las convenciones de los partidos suelen celebrarse solo en años de elecciones presidenciales y no en los que se realizan comicios de medio término.
Trump, que promociona el evento como “el mayor mitin de todos”, estará presente en ambas jornadas en el American Airlines Center de Dallas. El vicepresidente JD Vance, el senador Ted Cruz, el gobernador Greg Abbott, el vicegobernador Dan Patrick y el fiscal general Ken Paxton están entre los oradores de la convención.
La politóloga María Puerta Riera, profesora de Gobierno Americano en el Valencia College (Orlando), considera que esta convención es una especie de mecanismo de reagrupamiento del electorado del Partido Republicano, especialmente de la base más leal al presidente conocida como MAGA.
“La base dura, es decir, todo el movimiento MAGA, realmente representa un porcentaje pequeño del Partido Republicana. La estructura más grande ha ido tomando distancia. Entonces, este evento es una estrategia de reagrupamiento. Ellos son conscientes de que no están en la mejor posición. El martes 8, por ejemplo, salió una encuesta que señala que Trump está perdiendo el apoyo del voto hispano. Trump cree que con esta convención va a lograr que su base dura participe en las elecciones de medio término, porque lo que está en duda es si la gente de verdad va a ir a votar”, dice a El Comercio.
Escollos de Trump
A menos de dos meses de las elecciones de medio término, Trump enfrenta importantes críticas por varias de sus políticas dentro y fuera del país, lo que se ha visto reflejado en su respaldo en las encuestas. Su popularidad se sitúa en un promedio nacional del 36% de aprobación, mientras que la desaprobación alcanza el 60%.
Puerta explica que el mayor problema para los republicanos de cara a las elecciones es que tienen una base que está descontenta por su manejo de la economía, sus medidas migratorias y los frentes de guerra que ha abierto a nivel internacional.
“Hay mucha frustración porque a Trump se le eligió para que combatiera la inflación, para que terminaran todas las guerras y ha hecho todo lo contrario. Hay una base política importante del Partido Republicano y de la misma base MAGA que está furiosa con él. No solo porque la vida hoy es mucho más costosa, sino porque el presidente prácticamente está haciendo todo lo que ellos confiaban que no iba a hacer. Está más enfocado en hacer un salón de baile y en asuntos que no son realmente lo que la gente está esperando”, apunta.
Ramiro Escobar, internacionalista docente de la Pontificia Universidad Católica del Perú, enfatiza que, si bien la convención en Dallas busca fortalecer al Partido Republicano con miras a las elecciones, podría tener el efecto contrario al buscar defender las acciones de Trump y su gobierno.
“Los resultados de la política de Trump no han sido auspiciosos. Económicamente no le ha ido bien. A nivel migratorio, si bien sus políticas migratorias duras gozan de popularidad en un sector de la población, en otros no, porque para algunos medianos y pequeños empresarios los migrantes son una fuerza de trabajo importante, entonces mientras más los golpeen más se afecta también su economía.
Pese a ello, señala que el Partido Republicano puede argumentar que el gobierno ha tenido logros. “Por ejemplo en la narrativa trumpiana pueden decir que el presidente ha puesto en su lugar a Irán, pero en la realidad simbólicamente no puede salir de ese laberinto. Al final todo depende de cómo se venda el relato, y el relato para algunos es creíble. Depende de con qué lente mires los resultados”, considera.
Dilema para los candidatos
Quienes enfrentan la situación más compleja son los candidatos republicanos, que intentan desmarcarse de las políticas más polémicas de Trump mientras buscan mantener su respaldo. Varios de los aspirantes que enfrentan las contiendas más reñidas se han mostrado reacios a sumarse a la convención en Dallas.
Al mismo tiempo, el presidente ha dicho que los votantes deberían “fingir, por favor, que estoy en la boleta electoral”.

El ex presidente de Estados Unidos y aspirante a la presidencia Donald Trump, hace gestos durante un mitin en el Greater Richmond Convention Center en Richmond, Virginia, el 2 de marzo de 2024. (Foto de SAUL LOEB / AFP).
Una encuesta de Politico entre más de 70 legisladores y candidatos reveló que la mayoría no planeaba asistir o aún no se comprometía, mientras otros rechazaron revelar sus planes.
“La convención podría tener el efecto opuesto al que desean los republicanos. Hay varios candidatos que no van a ir. Hay uno que ha dicho abiertamente que no le interesa ir porque Trump puede ser una apuesta de doble filo, puede fortalecer al partido, puede encender algunos ánimos, pero puede también quemarle la película a algunos candidatos. Entonces es una carta arriesgada la que se están jugando porque van de perdedores a estas elecciones”, señala Escobar, que apunta que es claro que al interior del Partido Republicano hay desacuerdos.
Por su parte, Puerta explica que hay otro problema para los candidatos que dependen de cada voto para ganar: “Ellos no quieren que el presidente se asome ni de casualidad por sus distritos, pero necesitan su dinero. Ese es el verdadero dilema en el que están. No saben qué hacer porque quieren el dinero, pero no quieren la presencia del presidente y en política ese es un dilema complejo”.
Escobar ve complicado que Trump cambie el marcador a su favor y se logre revertir un poco la tendencia en contra del Partido Republicano. Más bien, cree que el evento en Dallas podría “agudizar la sensación de que hay una puesta en escena exagerada y terminar afectando más a sus bases”.
“Es una apuesta arriesgada, yo tengo la impresión de que no le va a resultar, pero a la vez tengo la impresión de que no tiene otra alternativa para voltear el partido, o por lo menos voltearlo parcialmente”, concluye.
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