Una mujer camina frente a estantes vacíos en Nápoles, Italia, el martes 20 de octubre de 2026. (AP Foto/Alessandra Tarantino)

Una mujer camina frente a estantes vacíos en Nápoles, Italia, el martes 20 de octubre de 2026. (AP Foto/Alessandra Tarantino)

Los camioneros italianos bloquearon el lunes la carga y descarga de alimentos frescos y otras mercancías en almacenes de distribución de supermercados cercanos a Nápoles, en protesta por el precio del diésel. Un día después, algunas estanterías de supermercados y surtidores de gasolineras de la ciudad estaban vacíos.

Uno de los supermercados colocó un cartel en los anaqueles sin mercadería para disculparse por la falta temporal de algunos productos y la oferta reducida de otros a causa del paro. La protesta se suma a las movilizaciones de transportistas en varios países europeos, afectados por el encarecimiento de los combustibles.

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El desabastecimiento no se limita a Campania. En Sicilia se registró escasez de pasta fresca, quesos y carnes envasadas, además de productos agrícolas, en parte por las compras de acopio de los consumidores. En Calabria y Apulia también se vieron estanterías parcialmente vacías.

El viceprimer ministro y titular de Infraestructuras y Transportes, Matteo Salvini, se reunió el martes con las asociaciones nacionales del transporte por carretera. Prometió crédito fiscal para compensar el aumento del gasóleo y fondos para actualizar las tarifas del transporte de carga. Paolo Uggè, presidente de Unatras, coordinadora que agrupa a las principales organizaciones del sector, dijo que Salvini se comprometió a que los pagos comenzaran el miércoles 21 y a impulsar una ley sobre los costos operativos. Hay otra reunión prevista para la próxima semana.

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El diésel cuesta cerca de un 33% más que antes de la guerra de Estados Unidos e Irán, pese a las medidas del Gobierno para contener los precios en los surtidores. La última rebaja del impuesto especial al gasóleo venció a la medianoche del 5 al 6 de octubre y el precio subió de inmediato en las estaciones de servicio. El Ejecutivo había anunciado que recurriría después a las llamadas accisas móviles, un mecanismo que destina la recaudación extra de IVA a recortar el impuesto especial, pero el decreto que debía activarlas no estaba publicado cuando terminó el descuento.

FILE PHOTO: The logo of Italian energy company Eni is seen at a gas station in Rome, Italy August 16, 2018. REUTERS/Max Rossi/File Photo

La guerra comenzó el 28 de febrero, con los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán. El régimen iraní respondió con el bloqueo del estrecho de Ormuz, por donde circula en torno a una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado del mundo. Tras una breve tregua y nuevos ataques a petroleros, el crudo volvió a superar los USD 100 por barril.

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Italia respondió desde el 19 de marzo con recortes temporales de los impuestos a los combustibles, que la asociación de consumidores Codacons contabiliza en 13 medidas. Según su análisis de los datos del instituto de estadística Istat, los combustibles líquidos subieron un 38,4% entre febrero y abril. En julio, el ministro de Economía, Giancarlo Giorgetti, justificó un descuento solo para el diésel porque las guerras habían tensado su precio y no el de la gasolina.

Los transportistas ya habían presionado antes. En mayo, Unatras convocó un paro nacional del 25 al 29 y lo suspendió el día 22, tras una reunión con Meloni en el Palacio Chigi. El Gobierno aceptó entonces un crédito fiscal para compensar el sobrecosto del gasóleo entre marzo y agosto. En julio, tras otro encuentro en el Ministerio de Infraestructuras, Unatras revocó de forma definitiva el paro y acordó con el Ejecutivo una mesa permanente del sector.

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El 6 de octubre, la presidenta de la asociación Assotir, Anna Vita Manigrasso, advirtió de que el transporte se detendría por la protesta o por el costo del gasóleo. Los bloqueos de esta semana llegan dos semanas después de esa advertencia.

Con la rebaja fiscal agotada y los pagos prometidos a punto de empezar, la reunión de la próxima semana dirá si el Gobierno logra contener a un sector que ya obtuvo compromisos en mayo tras convocar un paro.