Volvo Cars protagoniza un viernes negro tras reconocer ante el mercado una hoja de ruta con menos ventas en Asia (fundamentalmente en China), la caída de las entregas también en EEUU y la necesidad de despedir a 2.500 trabajadores para sanear las cuentas de la compañía. Sus acciones han llegado a desplomarse un 30% en la Bolsa de Estocolmo. Cabe recordar que la compañía pertenece al grupo chino Geely, quien en el año 2021 decidió sacar al mercado a la firma por una valoración de unos 19.000 millones de euros. Hoy su capitalización es de 3.800 millones, un 80% menos.
La compañía ha dado a conocer hoy sus cuentas del tercer trimestre del año y la foto presentada ante los inversores deja clara la situación: una caída de las ventas del 11%; los ingresos se reducen un 23% frente al año anterior; y los flujos de cajas operativos (es decir, de su actividad diaria) y de inversiones no solo permanecen en números rojos, sino que se duplican. La cuestión es que las palabras del consejero delegado de Volvo Cars, Håkan Samuelsson , durante la conferencia con analistas para dar a conocer sus cifras, han empeorado la percepción sobre los resultados financieros.
"Nadie logrará el éxito siguiendo la antigua receta de desarrollar coches en Europa y venderlos con una prima en el precio" en China. Esos tiempos se han ido" para no volver. Volvo Cars ha anunciado el despido de 2.500 trabajadores a nivel global (el 6% de la plantilla), de los cuales la inmensa mayoría (unos 2.000 están en Suecia), con el objetivo de ahorrar 5.000 millones de coronas suecas (unos 450 millones de euros) adicionales en gastos indirectos y costes variables.
En concreto, estos despidos se realizarán mediante la rescisión de contratos de consultoría, la rotación natural de personal y la aplicación de planes de indemnización específicos para los empleados, junto a otros programas de reducción de costes que la compañía "ya ha implementado con éxito", según explicó la cotizada, que verá los frutos de estos despidos a partir de finales de 2027, logrando aminorar los gastos indirectos en un 25%.
"A corto plazo, con volúmenes de ventas muy reducidos, necesitamos reforzar nuestro plan de recuperación con acciones decisivas adicionales, reduciendo nuestro punto de equilibrio y mejorando los flujos de caja para aumentar nuestra resiliencia", aseveró Samuelsson.
EL DESPLOME DE ASIA
Volvo Cars ha alcanzado un beneficio neto de 29.459 millones de coronas suecas (2.651,31 millones de euros) en los primeros nueve meses del año anterior, lo que equivale a un incremento de sus ganancias del 17,4% respecto al mismo periodo del año anterior.
Los ingresos se han elevado hasta 356.563 millones de coronas (32.090,67 millones de euros), una cifra superior en un 3% interanual a la de los nueve primeros meses de 2025, debido a los incrementos en Europa y Sudamérica y las caídas en Norteamérica y Asia.
El verdadero conflicto está en Asia, donde la cifra de negocio se ha contraído un 29%, mientras que en Norteamérica el descenso ha sido del 3%. De su lado, tanto en Europa como en Sudamérica, la facturación ha crecido un 8%, y esta es la parte positiva, ya que es su principal mercado. En cuanto a las ventas minoristas la compañía reconoce una caída del 38% en China en el acumulado de los nuneve primeros meses; del 15% en Alemania, del 11% en EEUU, cae otro 3% también el mercado en Holanda y Bélgica; en su casa, en Suecia, un 4% menos, mientras que aguanta con un 5% de subida en Reino Unido y otro 6% en España que se encuentra entre sus diez primeros mercados.
En China, Volvo Cars y otras marcas premium tradicionales se enfrentaron a una competencia feroz por parte de nuevas alternativas chinas, además de una fuerte presión sobre los precios. Como resultado, los ingresos de Volvo Cars en China cayeron casi un 50 % interanual. En Estados Unidos, Volvo Cars siguió sufriendo los efectos negativos de los aranceles y la eliminación de los incentivos para la compra de coches eléctricos, lo que afectó negativamente a sus márgenes.