El pueblo de Valderrobres, uno de los más bonitos de Teruel. (Adobe Stock)Pocas carreteras, ningún aeropuerto cercano y trenes que apenas se detienen. Esa es la fama que arrastra Teruel desde hace décadas, la de provincia olvidada de España. Sin embargo, en su esquina nororiental, allí donde Aragón limita con Tarragona y Castellón, se extiende la comarca del Matarraña, un territorio de colinas peinadas de olivos centenarios, cipreses junto a masías de piedra y campanarios que asoman entre lomas ocres, y que se ha ganado el apodo de ‘la Toscana española’. La comparación responde a la luz, el orden agrícola del paisaje y la manera en que los pueblos coronan las colinas. La comarca reúne 18 municipios y 8.805 habitantes repartidos en un territorio bañado por cuatro ríos: el Matarraña, que da nombre a la zona, el Algars, el Ulldemó y el Tastavins.
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