El futuro es una incógnita que la irrupción de la inteligencia artificial, lejos de ayudar a resolver, alimenta y hace crecer. El pasado miércoles 26 de agosto el diario El País publicó una entrevista a Carmody Grey, una académica británica -filósofa experta en ciencia y ética de la tecnología, además de teóloga- que cobró notoriedad cuando declinó una invitación para colaborar con Anthropic, la empresa dueña del chat bot de inteligencia artificial generativa Claude. Grey había sido contactada por Anthropic para un diálogo a puertas cerradas en torno a la “investigación con las tradiciones de sabiduría”, destinada, según la empresa tecnológica, a “orientar la formación moral de los sistemas de IA”. No ha sido ni la primera ni la única académica de las humanidades reclutada por una compañía tecnológica para participar en el desarrollo de la IA. Según Grey, lo hacen porque “se han dado cuenta de que la IA es existencial y que plantea preguntas del nivel más básico sobre qué es un ser humano, qué es una máquina, dónde está la frontera, qué es la conciencia”. ...