(BUENOS AIRES).- ElIntransigente cumple 18 años. Hay una mercancía más valiosa que el oro, el petróleo o los diamantes. No cotiza en ninguna bolsa y, sin embargo, ha sostenido imperios durante siglos: el silencio. Comprar voluntades siempre fue un negocio incierto; las voluntades discuten, dudan y, a veces, traicionan. El silencio, en cambio, obedece. No hace preguntas. No contradice. Simplemente deja de contar aquello que alguien preferiría mantener oculto. Quienes ejercen el poder conocen muy bien ese mercado y saben que una sociedad desinformada siempre será más fácil de gobernar que una sociedad libre.
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