La tasa de paro en un solo dígito -9,87%, su menor nivel desde antes del estallido de la crisis financiera de 2008- y la ocupación en un máximo histórico de casi 22,8 millones de trabajadores. Es la foto finish de la Encuesta de Población Activa (EPA) del segundo trimestre del año y da fe de la fortaleza del mercado laboral patrio en un contexto económico y político muy delicado a nivel mundial. El empleo resiste en España y lo hace apoyado, sobre todo, en los inmigrantes. Una vez más, los microdatos del Instituto Nacional de Estadística (INE) revelan el notable aporte de la población extranjera al crecimiento de la ocupación y, en especial, a la tasa de actividad, un indicador clave de la salud estructural del mercado de trabajo.
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