Por Josefina Araos1 AGOSTO 2026
Aton Chile DRAGOMIR YANKOVIC/ATON CHILE ComentariosVeintidós veces aparece la palabra “ultraderecha” en el texto que resume las conclusiones del primer congreso estratégico e ideológico del Frente Amplio. Considerando que es un documento de no más de 45 páginas, uno puede sopesar aún mejor el protagonismo (¿u obsesión?) del término en la reflexión del partido, que por lo demás no es tampoco una novedad. Ha sido el tema preferido de las izquierdas locales, como probó esta semana la reveladora entrevista a la exministra Camila Vallejo en el podcast Animales Políticos. Allí vemos una vez más que el énfasis en la supuesta amenaza que se cierne sobre nuestro país es el reverso de la renuncia a preguntarse no solo por su propia falta de proyecto, sino también por los aciertos de sus adversarios. Pero este sector abandonó hace tiempo la intención de contar con una visión precisa de su contendor, y la historia es más antigua que el auge del Partido Republicano y de la figura de José Antonio Kast. En enero de 2018, recién anunciado el gabinete del presidente electo Sebastián Piñera, la misma Camila Vallejo afirmó que se estaba asentando en Chile un gobierno de “ultraderecha”. Hoy algunos reconocen que fue un error tildarlo de ese modo, pero las implicancias prácticas de esa visión ya tuvieron efecto (como justificar su desleal oposición en medio de la crisis de 2019). Y tampoco han escapado del punto ciego: ya no es Sebastián Piñera sino el Presidente Kast la verdadera “ultra” que, en un estilo más contenido (y engañoso), estaría desplegando los retrocesos democráticos que inspirarían su agenda. ...