Hay películas de los ochenta que esconden todavía secretos sorprendentes, y Conan el Destructor guarda uno especialmente bueno. Bajo un dios oscuro, varias capas de látex, escamas y un cuerno tallado se escondía nada menos que André El Gigante, el luchador más grande que ha dado la WWF, interpretando al dios Dagoth en su forma monstruosa. No le busques en los créditos, no aparece. Ni una sola línea con su nombre, ni un guiño en el cartel, nada. ¿Te imaginas medir más de dos metros, pesar más de 200 kilos y aun así pasar completamente desapercibido en una producción de Hollywood? Pues eso es exactamente lo que quería André. La historia de cómo ocurrió tiene tanto de cine como de circo, de mitología como de ring. Habré visto esta película un montón de veces, tengo colgado en mi estudio un cartel de OBEY de Andre the Giant Has a Posse, y aun así me acabo de enterar de esto ahora.
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