MiradorTres años después, el daño político no es la mala posición en una encuesta, sino haber destruido la esperanza de quienes creyeron en aquella promesa. Bernardo Arévalo ocupa el último puesto entre los 18 mandatarios latinoamericanos evaluados por CB Global Data. Tiene un 28.2% de aprobación y un 67.3% de desaprobación. El dato admite discusiones metodológicas, pero refleja algo incómodo: es difícil convertir el último lugar en una historia de éxito. Lo preocupante, sin embargo, es preguntarse qué piensa hoy aquel guatemalteco que en 2023 votó convencido de que había encontrado “al bueno”, porque esa fue parte de la promesa. No llegaba otro gobierno, sino los distintos, los decentes, quienes iban a recuperar las instituciones, combatir las viejas prácticas, demostrar que era posible gobernar de otra manera, y no malgastar el presupuesto. Tres años después, el daño político no es la mala posición en una encuesta, sino haber destruido la esperanza de quienes creyeron en aquella promesa, tal y como siente una mayoría de la ciudadanía.
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